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We work closely with the 27 EU Member States plus Norway and Türkiye, candidates and potential candidates to the EU, the European Neighbourhood Policy countries and other third countries.
We have developed a systemic approach that brings together the human networks, processes and scientific tools necessary for collecting, analysing and reporting on the many aspects of the European drugs phenomenon.
We are your source of drug-related expertise in Europe. We prepare and share independent, scientifically validated knowledge, alerts and recommendations.
This database gives you access to the latest evidence on drug-related interventions. The information is based on systematic searches is updated regularly. To get started use the search boxes below.
Adding another formal psychotherapy, such as cognitive– behavioural therapy (CBT) or motivational enhancement therapy (MET), to contingency management (CM) was found in a systematic review with meta-analysis (Sheridan et al., 2020, 12 studies, N = 1654) to have no effect in:
improving both treatment end and at post-treatment follow-up compared with CM only
no evidence of a synergistic effect in PPA at treatment end (relative risk (RR) 0.97, 95% CI 0.85 to 1.09; p=0.57)
sensitivity analysis of studies featuring CBT/MET also found no evidence of an effect (RR 0.92; 95% CI 0.79 to 1.08; p=0.32)
none of the secondary outcomes showed any evidence of benefit.
En una revisión sistemática (Gowing et al., 2016, 26 ECA, N = 1.728) se halló que los agonistas alpha 2-adrenérgicos (clonidina y lofexidina) eran más efectivos que el placebo en:
la mejora de la retirada en términos de probabilidad de una retirada brusca (cociente de riesgo (RR) 0,32, IC del 95%: 0,18 a 0,57, 3 estudios, N = 148)
el aumento de la finalización del tratamiento (RR 1,95, IC del 95%: 1,34 a 2,84, 3 estudios, N = 148)
En comparación con la reducción de dosis de metadona
la duración del tratamiento fue significativamente más larga con la reducción de dosis de metadona (DME-1,07, IC del 95%: 1,31 a 0,83, 3 estudios, N = 310)
hubo significativamente más probabilidad de hipotensión u otros efectos adversos con agonistas Alpha 2-adrenérgicos (RR 1,92, IC del 95%: 1,19 a 3,10, 6 estudios, N = 464)
no se hallaron diferencias significativas en las tasas de finalización del tratamiento de abstinencia (RR 0,85, IC del 95%: 0,69 a 1,05, 9 estudios, N = 659)
Las intervenciones comunitarias contra el alcohol y el cannabis fueron analizadas en una revisión de revisiones (McGrath et al., 2006, 29 revisiones) y estudios poco consistentes debido a la carencia de grupos de control, sugirieron una reducción en:
En una revisión sistemática (Carson et al., 2017, 8 estudios, N = 17 385) analizando las campañas de medios de comunicación en combinación con programas escolares, comunitarios o nacionales los resultados no fueron concluyentes con respecto a:
la reducción de la conducta de fumar de los jóvenes (3 estudios (n = 17.385) encontraron algunas evidencias, pero los 5 estudios restantes (n = 72.740) no detectaron un efecto significativo sobre el hábito de fumar)
Efectividad desconocida
tabaco
mejorar las habilidades de vida conductuales, reducir el consumo de sustancias
Las intervenciones comunitarias multicomponente coordinadas y generalizadas incluyen restricciones de edad para la compra de tabaco, programas para la prevención de enfermedades (como enfermedades cardíacas), medios de comunicación y programas escolares. En una revisión sistemática de 17 estudios (Sowden y Stead, 2003) tales intervenciones resultaron:
reducir la prevalencia del tabaquismo en comparación con control de ninguna intervención ni con programas escolares;
reducir la tasa de aumento de la prevalencia de tabaquismo en comparación con la campaña de medios de comunicación solamente.
Una revisión sistemática con metaanálisis (Penzenstadler et al 2019, 5 conjuntos de datos) no encontró una superioridad clara de los resultados del tratamiento asertivo comunitario (TAC) en la reducción del uso de sustancias (en comparación con el grupo de control).
El TAC fue originalmente desarrollado para pacientes con enfermedades mentales graves y proporcionando servicios de atención comunitaria multidisciplinar personalizados, de alta intensidad, holísticos e integrados
Take home naloxone (THN) programs have been rapidly upscaled in response to increasing opioid-related mortality. One often cited concern is that naloxone provision could be associated with increased opioid use, due to the availability of naloxone to reverse opioid overdose.
A narrative systematic review (Tse et al., 2022, studies =7 - two quasi-experimental studies and five cohort studies, N= 2 578) investigated whether THN provision is associated with changes in substance use by participants enrolled in THN programs and found:
no evidence that THN provision was associated with increased opioid use or overdose.
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Matrínez-Vispo et al 2018, estudios=8, 6 de los cuales ECA) se halló que las intervenciones de activación conductual (AC) mejoraban potencialmente:
el consumo de sustancias (2 de los 6 ECA reportaron resultados estadísticamente significativos a favor de la AC)
los síntomas depresivos (6 de los 8 estudios reportaron resultados estadísticamente significativos a favor de la AC)
Efectividad desconocida
comorbilidad
mejorar los resultados en salud mental, reducir el consumo de sustancias
Una revisión narrativa (Fischer et al., 2015), sin metaanálisis, concluyó que, a pesar de que hay una cantidad considerable de estudios en gran parte controlados, hay:
una evidencia mixta y a corto plazo, por lo tanto, no concluyente, sobre la efectividad de las medidas conductuales de reducción de daños, p.ej. intervención por pares ("EachOneTeachOne'; EOTO), mejora de las intervenciones de educación contra el VIH, programas estándar de prevención del VIH.
Las terapias conductuales dirigidas específicamente a adolescentes se analizaron en una revisión sistemática sin metaanálisis (Hogue et al., 2014, 8 ECA) y se encontró que:
las terapias cognitivo-conductuales (TCC) están bien establecidas, pero fueron superadas por las intervenciones familiares en varios ensayos
las terapias cognitivo-conductuales (TCC) a nivel grupal o a nivel individual son igualmente efectivas
Una revisión de 29 revisiones (McGrath et al., 2006) encontró evidencia de que las sesiones de refuerzo o componentes adicionales similares que tenían como objetivo reforzar los efectos de un programa tienen un impacto positivo en los resultados preespecificados. Sin embargo, dado que la relación entre las sesiones de refuerzo y los resultados del programa no se examinó estadísticamente, el vínculo debería tratarse como hipotético.
A systematic review with meta-analysis (Tanner-Smith et al., 2021, RCTs = 116, N= 64 439) investigated the effectiveness of brief interventions in patients of any age or severity level recruited in general medical settings. Analyses were conducted separately by brief intervention (BI) target substance: alcohol only or drugs. The overall conclusion was that when delivered in general medical settings, alcohol-targeted brief interventions may produce small beneficial reductions in drinking (equivalent to a reduction in 1 drinking day per month), however there is limited evidence regarding the effects of drug-targeted brief interventions on drug use.
Specific results of the analysis found that:
drug-targeted BIs yielded significant small improvements in multiple drug/mixed substance use (Hedges' g = 0.08; 95% CI = 0.002, 0.15), but after adjusting for multiple comparisons, they did not produce significant effects on cannabis use (g = 0.06; 95% CI = 0.001, 0.12), alcohol use (g= 0.08; 95% CI = -0.0003, 0.17), or consequences (g = 0.05; 95% CI = 0.01, 0.10)
drug-targeted BIs yielded larger improvements in multiple drug/mixed substance use when delivered by a general practitioner (g = 0.19; 95% CI = 0.187, 0.193)
alcohol-targeted BIs yielded small beneficial effects on alcohol use (g = 0.12; 95% CI 0.08, 0.16), but no evidence of an effect on consequences (g = 0.05; 95% CI = -0.04, 0.13). However, alcohol-targeted BIs only had beneficial effects on alcohol use when delivered in general medical settings (g = 0.17; 95% CI = 0.10, 0.24); the findings were inconclusive for those delivered in emergency department/trauma centers (g = 0.05; 95% CI = 0.00, 0.10)
Brief interventions (BIs) were analyzed analysed in a narrative systematic review and metanalysis for patients with comorbid substance misuse (Ghosh et al., 2023, 8 studies). The review found some positive but not conclusive effects on:
reducing substance use (Hedges g = 0.752, 95% confidence interval, 0.405–1.099) and alcohol consumption 3 months after the intervention.
More research is needed for robust results, due to the limited number of studies in the review.
Brief interventions for non-treatment seeking young adults (17-25 ys) were found in a systematic review with meta-analysis (Halladay et al., 2019) to have some promising but not conclusive effects when compared to no intervention or usual care in:
improving short-term abstinence - 3 months follow-up (OR 1.73, 95 % CI 1.13 to 2.66, 3 studies, N=666)
reducing the risk of cannabis use disorders (as measured by the CUPIT tool, a brief self-report screening instrument for detection of currently and potentially problematic cannabis use) (SMD -0.14, 95 % CI -0.26 to -0.01, 7 studies, N=1173)
The results were confirmed in a new systematic review with meta-analysis (Steele et al., 2020) that synthetised the evidence regarding the effects of brief behavioural interventions for adolescents (12–20 years) with problematic substance use. Brief interventions were categorized into motivational interviewing (MI), psychoeducation, and treatment as usual. The analysis found that:
use of MI did not reduce cannabis use days, with a net mean difference of 20.05 days per month (95% CrI: 20.26 to 0.14; moderate SoE)
while it confirmed the effectiveness of brief interventions, especially MI, in reducing heavy alcohol use and alcohol use days
Another narrative systematic review (Chazal et al., 2022, 8 studies, N= 2 199) assessed the effectiveness of brief interventions realized in primary care in reducing cannabis use for adolescents and emerging adults. Brief interventions were all based on motivational interviewing techniques or personalized feedback. The results found:
no significant reduction of cannabis use after brief intervention was found for most studies, especially in the long term.
Brief interventions (Bis) were found in a review with metanalysis (Schweer-Collins et al., 2023, k = 116, N= 12,074) to be more beneficial to treat alcohol use in the following target groups:
Females: The study found that among females, brief interventions (BIs) led to significant reductions in binge alcohol consumption (g = 0.09, 95% CI [0.03, 0.14]), frequency of alcohol consumption (g = 0.10, 95% CI [0.03, 0.17]), and alcohol-related consequences (g = 0.16, 95% CI [0.08, 0.25]). The study also found that BIs resulted in greater utilisation of substance use treatment (g = 0.25, 95% CI [0.21, 0.30]).
Individuals with less than a high school level education showed a significant decrease (g = 0.16, 95% CI [0.09, 0.22]) in the frequency of alcohol consumption at the 3-month follow-up.
Brief interventions delivered in healthcare settings targeting cannabis users were found in a systematic review with meta-analysis (Imtiaz et al., 2020) to have no conclusive effects when compared to minimal control interventions in:
improving cannabis-specific Alcohol, Smoking and Substance Involvement
Screening Test (ASSIST) scores in the short term (MD = 1.27 points, 95% CI 3.75 - 1.21)
reducing the number of days of cannabis use in the past 30 days in the short term (MD =0.22 days, 95% CI 2.27- 1.82) and long term (MD= 0.28 days, 95% CI 2.42- 1.86)
En una síntesis de evidencia (OMS, 2009) y más recientemente en una revisión sistemática (Mattick et al., 2014) se halló que el tratamiento de sustitución de buprenorfina era más efectivo que el placebo en:
la mejora de la retención en el tratamiento
a dosis bajas (2-6mg) (RR 1,50, IC del 95%: 1,19 a 1,88, 5 estudios, N = 1131);
a dosis medias (7-15mg) (RR 1,50, IC del 95%: 1,19 a 1,88, 4 estudios, N = 1);
a dosis altas (≥ 16mg) (RR 1,82, IC del 95%: 1,15 a 2,90, 5 estudios, N = 1001)
la reducción del número de análisis de orina positivos a morfina- solamente en dosis altas (DME – 1,17, IC del 95%: 1,85 a 0,49, 3 estudios, N = 729)
En una revisión sistemática (Gowing et al., 2017, 27 ECA, N = 3 048) se halló que la buprenorfina y la metadona para la retirada asistida de opiáceos eran igualmente efectivas en los resultados de tratamiento y no se detectó ninguna diferencia entre los dos medicamentos en términos de:
tasas de finalización (RR 1,04, IC del 95%: 0,91 a 1,20, ECA = 5; N = 457, calidad moderada)
duración media del tratamiento (DM 1,30 días, IC del 95%: − 8,11 a 10,72, ECA = 2, N = 82, calidad baja)
En una revisión sistemática (Mattick et al., 2014) se observó que la terapia de mantenimiento con metadona era estadísticamente más efectiva que el tratamiento de mantenimiento con buprenorfina en:
mejora de la adherencia al tratamiento
en estudios de dosis flexibles (RR 0,83, IC del 95%: 0,72 a 0,95, 5 estudios, N = 788);
en estudios de dosis bajas (TMM ≤ 40mg, BUP 2-6 mg) (RR 0,67, IC del 95%: 0,52 a 0,87, 3 estudios, N = 253);
no se observó diferencia en la reducción del consumo de opiáceos medido por análisis de orina (DME-0,11; IC del 95%-0,23 a 0,02, 8 estudios, N = 1027) o autoinformado (DME-0,11; IC del 95%-0,28 a 0,07, 4 estudios, N = 501)
Sin embargo, a dosis medias (MMT 40-85 mg, BUP 7-15 mg) y dosis altas (MMT ≥ 16 mg, BUP ≥ 85 mg) no se hallaron diferencias entre el tratamiento con metadona y con buprenorfina en:
la mejora de la adherencia al tratamiento
dosis medianas (RR 0,87, IC del 95%: 0,69 a 1,10, 7 estudios, N = 780)
dosis altas (RR 0,79, IC del 95%: 0,02 a 3,16, 1 estudio, N = 134)
la reducción del consumo de opiáceos medida por análisis de orina o autoinforme
Beneficioso
opiáceos
reducir el consumo de sustancias, mantener a los pacientes en tratamiento
Case management was found in a systematic review with meta-analysis (Vanderplasschen et al., 2019) to be more effective than treatment as usual in:
improving treatment outcomes, including retention in treatment, linkages with services, satisfaction in treatment (SMD = 0.33, 95% CI 0.18–0.48). The largest effect size was found for retention in substance use treatment (SMD = 0.47, 95% CI 0.13 - 0.81) and linkage with substance use services (SMD = 0.23, 95% CI 0.11 - 0.35)
The analysis found a very small but statistically not significant effect on personal functioning outcomes (substance use, health status, legal involvement, risk behavior, and social functioning).
Case management is defined in the review as an intervention designed to enhance coordination and continuity of care and support, especially for persons with multiple, and complex needs.
En una revisión sistemática (Darker et al., 2015) se halló que la terapia cognitivo-conductual más dosis reducidas no tenía ningún efecto distinto a las dosis reducidas únicamente en:
la reducción del consumo a los 6, 12 y 24 meses de seguimiento;
la reducción de abandonos en cualquier intervalo de tiempo
Una revisión sistemática (Harada et al 2018) de dos ECA pequeños (n=210) que abordaban la eficacia del tratamiento cognitivo-conductual (TCC) para las personas con trastorno de uso de estimulantes de tipo anfetamínico (ETA) encontró que no había datos suficientes para una evaluación concluyente del TCC para trastornos de consumo de ETA (MD -0.28, IC 95% -0.69 a 0.14).A systematic review (Harada et al 2018) of two small RCTs (n=210) addressing the efficacy of cognitive-behavioural treatment (CBT) for people with amphetamine-type stimulants (ATS) use disorder found that there were insufficient data for conclusive assessment of CBT in the treatment of ATS use disorders (SMD -0.28, 95% CI -0.69 to 0.14).
Combined cognitive behavioral therapy (CBT) and pharmacotherapy was found in a systematic review with meta-analysis (Ray et al., 2020, 30 RCTs) to have:
increased benefits compared with usual care and pharmacotherapy
the effect for CBT on posttreatment frequency outcomes was small, homogeneous, and statistically significant (g=0.18 [95%CI, 0.01-0.35]; P = .04; τ2=0.00, Q > 0.05, I2 = 0%)
for quantity outcomes effects were small to moderate, homogenous, and significant (g=0.28 [95% CI, 0.03-0.54]; P = .03; τ2=0.03; Q > 0.05; I2 = 31%).
Outcomes included the following in the decisional hierarchy established by the authors: (1) biological assay measures, (2) measures of frequency or quantity in the form of means (SDs), (3) sample proportions, and (4) other outcomes (eg, diagnostic measures).
CBT did not perform better than another evidence-based modality (eg. contingency management, motivation enhancement therapy, 12-step facilitation, and interpersonal therapy) in this context or as an add-on to combined usual care and pharmacotherapy.
En un estudio incluido en una revisión sistemática (Bolier et al 2011) se halló que la combinación de controles policiales y programas de formación en gestión era efectiva en:
reducir la dispensación a clientes menores de edad (disminución no significativa relativamente del grupo de intervención, del 46% al 42%).
Posiblemente beneficioso
alcohol
reducir las conductas de riesgo
Intervenciones policiales, formación y políticas de dispensación responsable
En una revisión sistemática con metaanálisis (Platt et al., 2017, 28 estudios, N = 11 070 PWID) la combinación de TSO y una cobertura alta de PAJ resultó ser efectiva en:
la reducción del riesgo de adquisición del VHC en un 74% (RR 0,26 IC del 95%: 0,07 a 0,89).
Beneficioso
opiáceos
reducir las enfermedades infecciosas, reducir las conductas de riesgo
Tratamiento farmacológico, programas de agujas y jeringas (PAJ)
En una revisión sistemática (EMCDDA 2017, estudios = 5) se halló que el enfoque de Comunidades Que Se Preocupan (CTC) (es decir, coaliciones comunitarias que desarrollan una estrategia común y movilizan a las comunidades en iniciativas de prevención y promoción de la salud) era efectivo en:
la reducción del consumo de sustancias y comportamientos de delincuencia (ensayos en Estados Unidos)
Posiblemente beneficioso
no-drogas específicas
reducir las conductas disruptivas, reducir el consumo de sustancias
En una revisión sistemática (Stockings et al, 2018, 24 ensayos, n = 249 125, muestras sujetas a sesgo de alto riesgo) las intervenciones comunitarias no mostraron un impacto significativo en:
la reducción de borracheras por atracón (5 ensayos, RR 0,97, IC del 95%: 0,98 a 1,06); y
la reducción del consumo de marihuana en 12 meses (2 ensayos, RR 0,98, IC del 95%: 0,86 a 1,11).
Las intervenciones comunitarias mostraron cierto impacto en una revisión sistemática (Stockings et al, 2018, 24 ensayos, n = 249 125, muestras sujetas a sesgo de alto riesgo) en:
la reducción del consumo de alcohol de riesgo (AUDIT ˃ 8, 3 ensayos, RR 0,78, IC del 95%: 0,62 a 0,99).
A systematic review comparing buprenorphine, methadone, and naltrexone in preventing relapse and promoting harm reduction among people with opioid addiction found that:
Methadone is considered the gold standard in MAT and can be started at any withdrawal stage. It requires titration to effective dose, which can be time-consuming and must be administered in specialized clinics.
Buprenorphine is the second most effective Medication-Assisted Treatment (MAT) for reducing harm and preventing relapse. It can be initiated and maintained in primary care settings, has low overdose risk but requires initiation during moderate withdrawal phase.
Naltrexone (Extended-Release, Intramuscular) in its oral form is ineffective due to low adherence, while the injectable extended-release form shown to reduce relapse and improve quality of life, but it requires 7–14 days of opioid abstinence before initiation.
Beneficial
opioids
reduce relapse rates, reduce substance use, retain patients in treatment
En una revisión sistemática (Jones et al., 2006, 222 estudios-14 revisiones sistemáticas) se halló que los enfoques amplios que involucraban a la comunidad y a la escuela (103 ECA 52 estudios controlados no aleatorizados; 18 ECAD; 35 AD) eran efectivos en la prevención/retraso/reducción de:
todas las sustancias comparadas con los programas comunitarios y los programas comunitarios dirigidos a jóvenes de alto riesgo (DME = 0,38 y 0,36 respectivamente) y en individuos de alto riesgo en comparación con individuos de bajo riesgo (DME = 0,42 y 0,08);
el tabaco en comparación con los programas comunitarios y los programas comunitarios dirigidos a jóvenes de alto riesgo (DME = 0,46 y 0,48), y en individuos de alto riesgo en comparación con individuos de bajo riesgo (DME = 0,49 y 0,03);
el alcohol en comparación con los programas comunitarios y los programas comunitarios dirigidos a jóvenes de alto riesgo (DME = 0,49 y 0,49), y en individuos de alto riesgo en comparación con individuos de bajo riesgo (DME = 0,56 y 0,05);
el cannabis en comparación con los programas comunitarios y los programas comunitarios dirigidos a jóvenes de alto riesgo (DME = 0,82 y 0,79), y en individuos de alto riesgo en comparación con individuos de bajo riesgo (DME = 0,84 y 0,22);
todas las drogas ilícitas en comparación con los programas comunitarios y los programas comunitarios dirigidos a jóvenes de alto riesgo (DME = 0,56 y 0,54), y en individuos de alto riesgo en comparación con individuos de bajo riesgo (DME = 0,65 y 0,05).
No hubo diferencias en cuanto a eficacia entre los programas «escolares-comunitarios» y los programas únicamente «comunitarios». Además, los resultados de los efectos en la población de bajo riesgo fueron significativamente mayores en todos los tipos de intervenciones ('integral', 'escuela-comunidad', 'comunidad-solamente') para el tabaco (DME = 0,05, DME = 0,13); y el cannabis (DME = 0,04, DME = 0,10). No se reportaron otras diferencias significativas.
En un estudio incluido en una revisión sistemática (Gates et al., 2006, 9 estudios de clúster aleatorios y 8 estudios aleatorios, N = 1230) — aunque con algunos desacuerdos y debilidades metodológicas — se halló que la prevención integral orientada a la familia, que incluye la formación para padres, niños y toda la familia, era efectiva en:
reducir el consumo de cannabis en la vida y el consumo de cannabis durante el último año en adolescentes (RR = 0,55, IC del 95%: 0,32 a 0,95 y RR = 0,44 IC del 95%: 0,20 a 0,96 respectivamente, a los 6 años de seguimiento).
En una revisión sin metaanálisis (Werb et al., 2016, 9 estudios, N = 10 699) se halló que el tratamiento obligatorio de drogas (incluidos los centros de detención de drogas, el tratamiento de pacientes hospitalizados a corto (21 días) y a largo plazo (6 meses), el tratamiento comunitario, el tratamiento ambulatorio en grupo y el tratamiento en prisión) no tenían efecto en:
el consumo de drogas o reincidencia criminal sobre otros métodos (78% de los estudios)
dos estudios (22%) detectaron impactos negativos del tratamiento obligatorio en la reincidencia criminal en comparación con los grupos de control
sólo dos estudios (22%) observaron un impacto significativo del tratamiento obligatorios de pacientes a largo plazo sobre la reincidencia criminal: uno reportó un tamaño de efecto pequeño sobre la reincidencia después de dos años, y uno encontró un menor riesgo de consumo de drogas dentro de una semana de liberación de tratamiento obligatorio
En una revisión sistemática (Wood et al., 2014) se halló que las intervenciones computarizadas dirigidas específicamente a consumidores recreativos de drogas tenían resultados generales positivos en:
reducir el consumo de drogas de manera inmediata y a medio plazo cuando se dirige a consumidores de drogas específicamente recreativos
Contingency management (CM) interventions for people with HIV and substance use disorder were found in a systematic review with meta-analysis (Ribeiro et al. 2023, five studies) to have a more positive effect when compared to control conditions in:
adherence to antiretroviral therapy during the intervention period (improved patient adherence by 2.69 (95% confidence interval: [0.08, 0.51]; p = .007)).
Adherence to antiretroviral therapy was measured by counting the increase in CD4 (a type of white blood cell).
Contingency management in psychotic patients with Substance Use Disorders (SUD) was found in a systematic review with meta analysis (Destoop et al., 2021) to be effective compared to standard care in:
Improving abstinence rates of drug use, measured by:
self-reported lower number of days using substance (SMD = −0.52, 95% CI −0.98 to −0.06; p = 0.03
tendency to more negative breath or urine samples for substance use (OR 2.13, 95% CI 0.97 to 4.69; p = 0.06)
However no differences among retention in treatment (RR 1.15, 95% CI 0.90 to 1.45; p = 0.26).
Likely to be beneficial
not-drug specific
improve mental health outcomes, reduce substance use
En una revisión sistemática (EMCDDA 2016, estudios = 20, N = 1 676) se halló que la gestión de contingencias era efectivo en:
ayudar a los consumidores de opiáceos en tratamiento de sustitución a reducir el consumo de cocaína (10 de 13 estudios reportaron resultados estadísticamente significativos a favor del MC)
ayudar a los consumidores de opiáceos en tratamiento de sustitución a mejorar la abstinencia de cocaína (8 de 8 estudios reportaron resultados estadísticamente significativos a favor del MC)
ayudar a los consumidores de opiáceos en desintoxicación a mejorar la adherencia al tratamiento (2 de cada 3 estudios reportaron resultados estadísticamente significativos a favor del MC) así como la abstinencia de opiáceos de cocaína (7 de cada 10 estudios reportaron resultados estadísticamente significativos a favor del MC)
Reducing cannabis use for patients with comorbidities could improve clinical, cognitive, and psychosocial outcomes. Contingency management (CM) for patients with comorbid diagnoses was assessed in a narrative systematic review (Rodas et al., 2022, 6 studies, 4 focused on Schizophrenia and schizoaffective disorder, while the remaining two involved patients with major depressive disorder) and found to have an effect in:
decreasing cannabis use.
More research is needed to establish the implications of CM for improving psychiatric symptoms in patients with comorbidities. Several studies in the current review did not find significant results in reducing psychiatric symptom severity.
Unknown effectiveness
co-morbidity
improve mental health outcomes, reduce substance use
En una revisión sistemática (EMCDDA 2016, estudios = 3, N = 447) y una revisión narrativa (Fischer et al., 2015) se halló que el manejo de contingencias era efectivo en:
la reducción del consumo de cocaína (media de porcentajes de análisis de orina positivos o negativos para los metabolitos de la cocaína; dos de los tres estudios reportaron resultados estadísticamente significativos a favor del MC)
mejora de la abstinencia (dos de los tres estudios reportaron resultados estadísticamente significativos a favor del MC)
En una revisión sistemática con metaanálisis (Blodgett et al., 2014, 19 estudios, N = 3542) la atención continua, es decir, las intervenciones posteriores al período inicial de cuidados intensivos dirigidos a gestionar y apoyar la recuperación (incluyendo las terapias cognitivo-conductuales (TCC), las revisiones de gestión de la recuperación, los 12 pasos o autoayuda y las intervenciones basadas en tecnología) resultó ser más efectiva que las condiciones de control en:
al menos un resultado de consumo de sustancias (g de Hedges = 0,187, p < 0,001)
El mismo metaanálisis también encontró que
los tratamientos de planificación más larga no tenían resultados de efecto mayor que los estudios con planificación más corta de tratamiento
no hubo diferencias significativas entre los tratamientos con sesiones de intervención especificadas en el protocolo y aquellos sin sesiones planificadas por semana
Estos resultados fueron confirmados por otra revisión sistemática sin metaanálisis (Dennis et al., 2014) que se refiere específicamente a los efectos de diferentes tipos de cuidados continuos:
las terapias conductuales mostraron resultados prometedores sobre el consumo y la adherencia al tratamiento, especialmente para pacientes con un cuadro moderadamente severo. Los controles de la asistencia a las consultas de seguimiento son ante todo efectivos para vincular a las personas al tratamiento. Aún se necesita una evidencia más sólida para los grupos de autoayuda y las intervenciones basadas en la tecnología
En una revisión sistemática (ECDC/EMCDDA, 2018) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos era efectivo en:
la reducción de la mortalidad tras la salida de prisión
Un estudio de cohortes (Degenhardt et al., 2014) en que se registró a N = 16453 personas liberadas de prisión 60161 veces (todas las personas dependientes de opiáceos que entraron a TSO entre 1985 y 2010 y fueron excarceladas al menos una vez entre 2000 y 2012 en Australia) mostró que quienes mantuvieron una adherencia al TSO después de salir de prisión (continuidad de la atención):
tuvieron un riesgo reducido de mortalidad en un 75% (RR ajustado = 0,25, IC del 95%: 0,12 a 0,53).
Un ECA (Dolan et al., 2005, citado en EMCDDA, 2010) sugiere que la adherencia del TMM en los entornos penitenciarios se asocia con:
la reducción de la mortalidad por todas las causas (OR 0,54, IC del 95%: 0,20 a 1,43);
la reducción de la mortalidad por sobredosis.
Beneficioso
opiáceos
reducir la mortalidad
Continuidad del tratamiento desde prisión a la comunidad
Economic evaluations of the pharmacological treatment of opioid use disorder were analysed in a narrative systematic review (Onuoha et al., 2021, studies = 21 - 4 cost-offset studies and 17 cost-effectiveness/cost-benefit studies) that found:
strengthened evidence on the cost-effectiveness of buprenorphine and methadone, indicating that these treatments are both economically advantageous compared with no pharmacotherapy (no evidence was found supporting superior economic value between the two medications)
Four studies focused on the potential reductions in healthcare costs associated with pharmacological treatment of opioid use disorders and found that OST leads to lower healthcare resource utilization and expenditures than nonpharmacologic therapies. Also results from one population-level study indicate significantly lower criminal justice–related costs among participants who received methadone compared with those who received detoxification only.
Further economic research is needed on Naltrexone, as well as other emerging pharmacotherapies, treatment modalities, and dosage forms.
Culturally sensitive programs integrate positive youth development factors such as future orientation, problem-solving, communication, decision-making, and emotional regulation with specific cultural or ethnic factors related to socialisation, identity, and acculturation. Culturally sensitive prevention programs for substance use were assessed in a systematic review and meta-analysis (Bo et al., 2023, 30 studies) and found a small yet significant effect in:
Preventing and reducing substance use (Hedges’s g = - 0.20, 95% CI = [-0.24, -0.16])
Likely to be beneficial
improve knowledge, improve psychosocial functioning, reduce substance use
En una revisión sistemática con metaanálisis (Steinka-Fry et al., 2017) se halló que las intervenciones de tratamiento de consumo de sustancias culturalmente sensibles para jóvenes de minorías raciales y étnicas no tienen efecto significativo en:
reducir el consumo al comparar el "tratamiento habitual" y las comparaciones bona fide(de buena fe, genuinas) es decir, intervenciones que se diferenciaban solamente en los elementos adaptados culturalmente
Customised Employment Supports (CES) is an employment counseling intervention tailored for clients in SUD treatment, emphasizing small caseloads, therapeutic alliance, rapid job search, vocational fieldwork and longterm support. CES is one of the interventions/programmes aimed at improving employment outcomes evaluated in a narrative review (Magura et Marshall, 2020, 14 studies).
CES is an adaptation from the Individual Placement and Support model (IPS). The main and significant differences between IPS and CES are that CES does not incorporate job development, but rather relies on available jobs in the community, and includes an emphasis on fieldwork— accompanying clients into the community for such things as looking for local job postings and making employer contacts.
The review concluded that CES had significant effect on:
improving employment outcomes (41% of individuals in CES obtained any paid employment vs. 26% of those in standard treatment (p < .05); 27% obtained informal employment vs. 14% of those in standard treatment (p < .05)
The other interventions reviewed are: Individual Placement and Support (IPS), Therapeutic Workplace (TW), Drug court employement intervention, Job Seekers Workshop (JSW).
Se halló que los apoyos laborales personalizados para los clientes de mantenimiento con metadona que se centraban en intervenciones individualizadas para promover las habilidades vocacionales y la reducción de las barreras no profesionales (por ejemplo, baja autoeficacia) eran efectivos en un ECA (n = 168; Magura et al., 2007, citado en EMCDDA, 2012-apéndice en línea):
el 41% de los participantes en la intervención frente al 25,5% en la orientación profesional estándar tuvieron empleo remunerado (a tiempo completo o parcial) durante los dos períodos de seguimiento;
el análisis de regresión mostró que tener un empleo remunerado previo, una intervención completa y recibir la intervención en lugar del control eran predictores significativos de tener cualquier empleo remunerado en el seguimiento;
sin embargo, no hubo diferencias en los ingresos medios durante el período de estudio.
Posiblemente beneficioso
opiáceos
mejorar la empleabilidad
Intervenciones educativas y de formación profesional
Digital interventions for substance were assessed in a narrative review (Boumparis and Shaub, 2022). Programmes considered were both add-on interventions or standalone interventions and substance-specific (mainly cannabis interventions), were found:
to have good feasibility among target groups
However most studies were underpowered to assess effectiveness.
Digital prevention and treatment interventions were found in a systematic review with meta-analysis (Boumparis et al., 2019, 30 studies, N=13 333) to have a small but significant effect in:
reducing Cannabis use at post-treatment in the prevention interventions (6 studies, N=2564, g=0.33; 95% CI 0.13 to 0.54, p= 0.001) and in the treatment interventions (17 comparisons, N=3813, g=0.12; 95% CI 0.02 to 0.22, p= 0.02) as compared with controls;
the effects of prevention interventions were maintained at follow-ups of up to 12 months (5 comparisons, N=2445, g=0.22; 95% CI 0.12 to 0.33,p < 0.001) but were no longer statistically significant for treatment interventions
Computerized interventions were confirmed to be effective, by an additional systematic review with meta-analysis (Olmos et al 2017, 9 RCTS; n=2963) in:
reducing cannabis use (self-reported or urine testing) at 6 months follow-up (SMD: -0.19; 85% CI: -0.26 to -0.11; ).
Computerized interventions included personalised online feedback, motivational interviewing, computer-delivered cognitive behavioural therapy and clinician-assisted computer-based interventions.
Digital interventions (internet- or computer-based interventions) were found in a systematic review with meta-analysis (Hoch et al., 2016, 4 studies, N=1 928) to be effective in:
reducing cannabis use (self-reported) after 3 month follow-up (MD – 4.07, 95 % CI -5.8 to -2.34). The largest treatment effects were found for the web-based online chat with a trained psychotherapist, plus online diary with weekly personalized, written feedback based on CBT/MI.
Online interventions, web or mobile-based, for young adults (defined as adolescents and young adults from 15 to 30 years), including peer-to-peer contact, patient-to-expert communication, or interactive psychoeducation/therapy to reduce cannabis use was found in a systematic review with meta-analysis (Beneria et al., 2021, 17 RCTs, N= 3 525) to have no effect in:
reducing cannabis consumption (Hedge's g = -0.061, 95% CI [-0.363] to [-0.242], p = .695)
However, some of the more recent studies out of the 17 used in the analysis, reported positive results. These trials used structured interventions, daily feedback, young adults centred designs, peer support, and specifically targeting cannabis use (as opposed to generic interventions) and showed promise as potentially effective approaches to address cannabis use in this population.
A narrative systematic review (Ramadas et al., 2023, 5 studies) assessed the effectiveness of digital interventions in providing ongoing support for individuals with alcohol use disorders (AUD). The review concluded that:
smartphone applications might be beneficial to provide continuous support for the treatment of AUD (Out of the 5 studies, 4 found the intervention to be clinically effective).
Due to the limited number of studies, more research is needed to provide robust conclusions.
Una revisión narrativa (Fischer et al., 2015), sin metaanálisis, concluyó que hay:
evidencia mixta y a corto plazo, por lo tanto, no concluyente, sobre la efectividad de la distribución de parafernalia de consumo de crack en los resultados de morbilidad y mortalidad
En una revisión sistemática (Ker y Chinnock, 2008) se halló que el servicio de conducción y consumo de alcohol para bebedores intoxicados (transporte gratuito a casa-servicio de "tipsy taxi" operado 24 horas al día, 365 días al año, proporcionando el viaje a casa gratuitamente a personas demasiado intoxicadas para conducir. Servicio ofrecido por el empleado del bar o a petición del jefe del bar al empleado. Las áreas de control no tenían tal servicio),
era efectivo en:
la reducción de lesiones en accidentes automovilísticos: reducción del 15% en el área experimental (reportada como "altamente significativa"), sin cambios en el control.
la reducción de accidentes mortales (la ratio se redujo de 0,78 a 0,60, P = 0,29 – no estadísticamente significativo).
Evidencia de inefectividad
alcohol
reducir lesiones y daños, reducir la mortalidad
Programas de conducción bajo los efectos del alcohol
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Kennedy et al., 2017, 47 estudios) se halló que las SCD eran efectivas en:
facilitar el acceso y el uso de servicios de atención de salud, tanto servicios de adicción (4 estudios) como otros servicios de salud o sociales (9 estudios).
Una revisión sistemática (Potter et al., 2014), sin metaanálisis, concluyó que:
Las SCD son efectivas para llegar a los consumidores de drogas inyectables más marginados y problemáticos.
Otra revisión sistemática y metasíntesis de estudios cualitativos (McNeil et al., 2014, 21 estudios, n > 800) que examinó específicamente los efectos de tres tipos de intervenciones ambientales más seguras (IAS - intercambio de jeringuillas, acciones de pares y salas de consumo de drogas) encontraron que las IAS:
proporcionan un refugio de la escena de drogas en la calle
permiten una inyección más segura mediante la remodelación de contextos sociales y medioambientales
median en el acceso a recursos y servicios de salud
Efectividad desconocida
anfetaminas, opiáceos
llegar a UDI marginalizados, reducir las conductas de riesgo
Un análisis de revisiones sin metaanálisis (MacArthur et al., 2014, N = 25 revisiones) concluyó que hay:
evidencia insuficiente para apoyar la efectividad de las salas de consumo de drogas en la reducción de infecciones por VIH (N = 1 estudio, 1 sin asociación)
evidencia insuficiente para apoyar la efectividad de las salas de consumo de drogas para reducir las infecciones por VHC (N = 1 estudio, 1 sin asociación)
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Kennedy et al., 2017, 47 estudios) se halló que las SCD eran efectivas en:
reducir los desórdenes públicos asociados con el consumo ilícito de drogas (personas inyectándose drogas en público, jeringas tiradas en la vía pública y desechos relacionados con la inyección) (5 estudios).
Los resultados de 6 estudios tampoco encontraron cambios en los delitos relacionados con drogas (tráfico de drogas, robos o incidentes de robo, posesión de drogas) dentro del área de las SCD.
línea) los programas de estos Tribunales no mostraron diferencias en:
mayor ingreso anual. Los participantes en los programas de Programas de Tribunales de Tratamiento de drogas promediaron un ingreso anual más alto; sin embargo, las diferencias eran modestas en magnitud y no estadísticamente significativas;
En una revisión sistemática (Mitchell et al., 2012, 154 estudios) se halló que los Programas de Tribunales de Tratamiento de drogas eran efectivos en:
la reducción de la reincidencia a los tres años de seguimiento de los programas de Tribunales de Tratamiento de drogas para adultos (3 estudios; el tamaño del efecto medio es análogo a una caída en la reincidencia del 50% para los no participantes para aproximadamente un 38% para los participantes)
la reducción de la reincidencia por conducir ebrio (DWI) (4 estudios – 3 hallaron reducciones importantes en la reincidencia, sin embargo, 1 evaluación experimental encontró un efecto negativo)
la reducción de la reincidencia en estos Juzgados juveniles, aunque con un tamaño de efecto menor (el tamaño del efecto medio es análogo a una caída en la reincidencia del 50% para los no participantes y de aproximadamente el 43,5% para los participantes)
Los tratamientos ecológicos basados en la familia (incluyendo la terapia familiar multidimensional) que se entregaron en entornos comunitarios se halló que en una revisión sistemática sin metaanálisis (Hogue et al., 2014, 8 ECA) y un metaanálisis (Hartnett et al., 2016, 14 estudios) para tener efecto significativo en:
la reducción del consumo de drogas en adolescentes (principalmente cannabis y alcohol)
la reducción de las conductas disruptivas de los adolescentes
Beneficioso
alcohol, cannabis
reducir las conductas disruptivas, reducir el consumo de sustancias
A systematic review was performed to examine whether the addition of naloxone to buprenorphine, bup/nx, has a clinical difference in a treatment setting and whether bup/nx is more effective than buprenorphine and methadone.
Overall, there was no statistically significant difference in treatment retention between bup/ nx and buprenorphine or bup/nx and methadone (OR 0.58, 95% CI 0.28,1.19), which showed that the addition of naloxone yields no clinical difference.
This suggests that bup/nx may be used as an alternative to methadone or buprenorphine and may allow patients the choice in opioid replacement therapy.
In a systematic review investigating the effectiveness of Dihydrocodeine in reducing illicit opiate use:
Two studies with 150 individuals compared DHC with buprenorphine for detoxification and found low-quality evidence of no significant difference between DHC and buprenorphine for detoxification at six-month follow-up (RR 0.59, 95% CI 0.25 to 1.39; P = 0.23) in the meta-analysis for the primary outcome of abstinence from illicit opiates. Similarly, low-quality evidence indicated no difference for treatment retention (RR 1.29, 95% CI 0.99 to 1.68; P = 0.06).
One study with 235 participants compared DHC to methadone for maintenance substitution therapy resulting in low quality evidence, and possibly no difference in effects between DHC and methadone for reported abstinence from illicit opiates (MD −0.01, 95% CI −0.31 to 0.29). For treatment retention at six months' follow-up in this single trial, the RR calculated with an intention-to-treat analysis also indicated that there may be no difference between DHC and methadone (RR 1.04, 95% CI 0.94 to 1.16).
It is premature to make any conclusive statements about the effectiveness of DHC and further high-quality studies are needed, especially in low- to middle-income countries.
Unknown effectiveness
opioids
reduce substance use, retain patients in treatment
In a systematic review investigating changes in retention over time for participants in buprenorphine and methadone programs in LMIC, retention was measured for participants by length of follow-up, type of medication-assisted treatment (MAT) and treatment dosage. It was found that in LMIC:
Overall average retention after 12 months was 54.3% (95% CI = 46.2, 63.7%).
Overall average retention was moderately good for both buprenorphine (48.3%, 95% CI = 22.1, 74.6%) and methadone (56.6%, 95% CI = 45.9%, 67.3%) after 12 months of treatment.
Among programs using methadone there was no statistically significant difference in average retention by dosage level, and the 10 highest and lowest dosage programs obtained similar average retention levels after 12 months.
These results are comparable to average retention rates seen among MAT participants in high-income countries. The study demonstrates the effectiveness of MAT in LMIC, underscoring that there is no justification for delaying its broader implementation in these settings.
Beneficial
opioids
reduce substance use, retain patients in treatment
En una revisión narrativa, se halló que los dispositivos electrónicos de verificación de la edad (VEA) no eran efectivos (Calafat, Juan y Espíritu, 2009) en:
el aumento de la frecuencia de verificación de la edad en entornos recreativos.
En una revisión sistemática sin metaanálisis (EMCDDA, 2016, 16 estudios, N = 8 875) se halló que las intervenciones breves en situaciones de emergencia no tenían efecto en:
una disminución significativa del consumo de sustancias (principalmente alcohol) y daños asociados
Efectividad desconocida
no-drogas específicas
reducir el consumo de sustancias
Intervenciones breves a través de la unidad de urgencias
Buprenorphine initiation in emergency departments was found in a narrative systematic review (Kaczorowski et al., 2020) to have:
positive short-term effects on treatment outcomes (i.e. retention and use)
The review concluded that while EDs seems to be an appropriate setting for initiating opioid agonist treatment, in order to be sustained, it likely needs to be coupled with community-based follow-up and support to ensure longer-term retention.
Employer-led interventions (including employee education, drug testing (random, post-accident and reasonable suspicion), employee assistance programs (EAP), supervisor training, written workplace drug-free policy, and restructuring of employee health benefit plans) showed no significant difference in a narrative review (Akanbi et al., 2020, 27 studies) in:
reducing use
reducing the adverse effects of drug misuse in the workplace
Employment-based interventions (including substance use and vocational skills interventions (7 studies), supported employment (6 studies), and integrated supports including an employment component (6 studies)) were found to have mixed results in:
improving community reintegration
improving well-being outcomes
reducing substance use
Specifically:
Employment participation: only two out of the 12 studies reported a statistically significant increase in employment participation. The statistically significant studies involved interventions for individuals with substance use and/or concurrent disorders. Thus, interventions targeting substance use disorder or mental illnesses and housing interventions might lead to larger benefits.
Improvement of housing: Four studies in this review reported improved housing after the intervention. Determining the interventions’ impact on housing was complicated due to only half of the studies measuring housing outcomes.
Unknown effectiveness
not-drug specific
improve employability, improve mental health outcomes, improve psychosocial functioning, reduce substance use
A systematic review with meta-analysis (Tinner et al., 2022, 66 studies) assessed the effects of individual-, family- and school-based interventions to prevent multiple risk behaviours relating to alcohol, tobacco and drug use in young people aged 8-25 years.
There were too few family-level (n=4), individual-level (n=2) and combination level (n=5) studies to draw confident conclusions.
En una revisión sistemática (Thomas et al., 2015, 27 ECA) se halló que los programas multicomponente, con intervenciones en las familias y escuelas, para prevenir el tabaquismo en niños y adolescentes, eran más efectivas que la intervención sólo en la escuela en:
reducir el consumo de tabaco en adolescentes que nunca fumaron en la línea base (2 ECA, N = 2 301) (RR = 0,85, IC del 95%: 0,75 a 0,96)
reducir de consumo de tabaco en adolescentes que fumaban en la línea base (1 ECA, N = 1 096) (RR = 0,60, IC del 95%:0,38 a 0,94)
Family focused, psychosocial, preventive interventions targeting parents/carers at risk of, or experiencing, parental domestic violence and abuse, mental ill-health, and substance misuse were assessed in a systematic review (Allen et al., 2022, 37 studies, studies were included if they measured impacts on two or more of these issues). Results showed that:
none had a combined positive impact on all three outcomes and only one study demonstrated a combined positive impact on two outcomes.
The analysis also found studies that had combined adverse, mixed, or singular impacts.
A recent systematic review (MacArthur et al 2018) of 70 RCTs addressing two or more risk behaviours (with a follow-up period of at least six months) and targetting children up to 18 years of age found:
little or no effect of family- or individual-level multiple risk behaviour interventions to prevent alcohol use (moderate to low-quality evidence, with few studies available for comparisson, n≤ 4)
Una revisión sistemática reciente (MacArthur et al 2018) de 70 ECA abordando dos o más conductas de riesgo (con un período de seguimiento de al menos seis meses) y dirigidos a niñas y niños de hasta 18 años de edad, encontró:
poco o ningún efecto de las intervenciones de conducta de riesgo múltiple a nivel familiar o individual para prevenir el consumo de cannabis (evidencia de moderada a baja calidad, con pocos estudios disponibles para hacer comparación, n=4)
Una revisión sistemática reciente (MacArthur et al 2018) de 70 ECA abordando dos o más conductas de riesgo (con un período de seguimiento de al menos seis meses) y dirigidos a niñas y niños de hasta 18 años de edad, encontró:
poco o ningún efecto de las intervenciones sobre conductas de riesgo múltiple a nivel familiar o individual para prevenir el consumo de drogas ilícitas (evidencia de moderada a baja calidad, con pocos estudios disponibles para hace comparación, n=4)
En una revisión sistemática reciente (MacArthur et al 2018) de 70 ECA abordando dos o más conductas de riesgo (con un período de seguimiento de al menos seis meses) y dirigidos a niñas y niños de hasta 18 años de edad se halló:
poco o ningún efecto de las intervenciones sobre conductas de riesgo múltiple a nivel familiar o individual para prevenir el consumo de tabaco (evidencia de moderada a baja calidad, con pocos estudios disponibles para comparar, n=4)
En una revisión sistemática (Foxcroft et al., 2011, 12 ECA) los programas de prevención familiar (incluyendo el desarrollo de habilidades de crianza, el apoyo parental, conductas de crianza, el establecimiento de límites o reglas claras, la vigilancia parental, las habilidades de resistencia social y de pares, el desarrollo de normas conductuales y afiliaciones positivas entre pares) han demostrado ser efectivas en:
la reducción del abuso de alcohol en adolescentes, con persistencia de efectos a medio y largo plazo (en 9 de los 12 ECA analizados)
Las directrices internacionales basadas en la evidencia (OMS, 2014) no recomiendan la farmacoterapia para el tratamiento rutinario de la dependencia de los estimulantes y del cannabis en mujeres embarazadas
Evidence of ineffectiveness
cannabis
improve treatment outcomes, retain patients in treatment
Una revisión sistemática con metaanálisis (Lo Coco et al 2019, 33 ECA, n=3951) de intervenciones de tratamiento del uso de sustancias en ámbitos grupales encontró:
pequeños efectos significativos sobre la abstinencia frente a ningún tratamiento (MD 0,28, IC 95% 0,04 a 0,52), terapia individual (SMD 0,34, IC 95% 0,06 a 0,62) y otros tratamientos (MD 0,29, IC 95% 0,07 a 0,50).
no existen efectos significativos en la frecuencia de consumo de sustancias en comparación con terapia individual (SMD 0.52, IC 95% -0.25 a 1.28), y otros tratamientos (SMD 0.01, 95% IC -0.14 a 0.16).
efectos significativos de tamaño moderado para el estado mental en comparación con ningún tratamiento (SMD 0.64, 95% IC 0.38 a 0.90).
no hay diferencia en las tasas de abstinencia en comparación con los grupos de control.
Las intervenciones abordaron el consumo de alcohol, cocaína, heroína u opiáceos, y cannabis.
En una revisión sistemática (ECDC/EMCDDA, 2018) se halló evidencia de que las pruebas de VHB, VHC y VIH al momento de la admisión y a todas las personas encarceladas, eran efectivas en:
reducir la transmisión del VIH.
La evidencia sugiere que las estrategias iniciadas por el proveedor para la prueba del VIH resultan en una mayor captación que las estrategias iniciadas por los prisioneros.
Beneficioso
no-drogas específicas
reducir las enfermedades infecciosas
Prueba de VHB, VHC y el VIH al momento de la admisión en prisión
Las pautas europeas (EASL, 2015) recomiendan proporcionar tratamiento a consumidores de drogas sobre una base individualizada y dentro de un enfoque multidisciplinario.
El tratamiento con sustitución de opiáceos no está contraindicado con el tratamiento del VHC.
En una revisión sistemática (ECDC/EMCDDA, 2018) se halló que la promoción de la salud y la educación entre pares sobre los virus transmitidos por sangre eran efectivas en:
aumento de la captación para pruebas de virus transmitidos por sangre en prisión
Beneficioso
no-drogas específicas
reducir las enfermedades infecciosas
Promoción de la salud y educación entre pares en pruebas de virus transmitidos por sangre
En una revisión sistemática (Hierros et al. 2011, 8 ECA, N = 2.007) se halló que la prescripción de heroína más metadona para el tratamiento de mantenimiento con consumidores de opioides crónicos adultos que fracasaron en tentativas anteriores de tratamiento con metadona era efectiva en:
permanecer en tratamiento hasta el final del estudio (RR 1,44, IC del 95%: 1,19 a1,75);
probable reducción del riesgo de muerte (RR 0,65, IC del 95%: 0,25 a1,45).
El riesgo de eventos adversos fue coherentemente alto en todos los siete estudios que proporcionaron datos comparables (RR 13,50, IC del 95%: 2,55 a 71,53).
Posiblemente beneficioso
opiáceos
reducir la mortalidad, mantener a los pacientes en tratamiento
Heroin-assisted-treatment (HAT) effects on criminal activity were evaluated in a systematic review with meta-analysis (Smart and Reuter, 2022, 10 RCTs, N= 2 427). Results found:
significantly reduced criminal activity among HAT participants,
four trials found significantly larger reductions for HAT compared to control condition [median odds ratios (ORs) = 0.45].
Reductions in crime are concentrated in drug-related and property offenses (ORs range from 0.14 to 0.90 and from 0.12 to 1.89, respectively).
En una revisión narrativa (Toumbourou et al., 2007, 1 estudio, N = 743) se halló que las visitas domiciliarias a familias integradas por mujeres solteras de bajos ingresos eran ligeramente efectivas a los 15 años de seguimiento en la reducción para el/los progenitor/es en:
el número de cigarrillos fumados al día (1,50 frente a 2,50, p = 0,10);
el número de días de consumo de alcohol en los últimos seis meses (1,09 frente a 2,49, p = 0,03)
Individual Placement and Support (IPS) is based on eight principles aimed at helping individuals tofind and work in competitive jobs of their choosing. These principles are: competitive employment, systematic job development, rapid job search, integrated services, benefits planning, no client exclusion, worker preferences, and time-unlimited supports. IPS has been shown to be effective in improving employment of persons with serious mental disorders.
Individual Placement and Support interventions were found in a narrative systematic review (Harrison et al., 2019, 5 RCTs, 2 Cohort) to be effective in:
improving employment outcomes (employment rates, hours worked, wages earned) in individuals with substance use disorders.
IPS is one of the interventions/programmes aimed at improving employment outcomes evaluated in another narrative review (Magura et Marshall, 2020, 14 studies). The other interventions were: Customized Employment Supports (CES), Therapeutic Workplace (TW), Drug court employement intervention, Job Seekers Workshop (JSW).
The review concluded that IPS had significant effect on:
En una revisión narrativa (EMCDDA, 2012), no se halló que la disponibilidad de información (por ejemplo, material de información sobre prevención o reducción de daños, como folletos y panfletos sobre la intoxicación y daños relacionados) fuera una medida efectiva en:
reducir los problemas relacionados con el alcohol y otras drogas.
Evidencia de inefectividad
alcohol
reducir lesiones y daños
Intervenciones de IEC (información, educación, comunicación)
Interventions aimed at improving engagement of PWID at any (or combination) of the following stages along the chronic HCV care cascade: a) linkage to care, defined as the clinical assessment of HCV infection or liver disease following diagnosis of HCV infection b) adherence to treatment, with regimens combining inter- feron/DAA or solely DAA were evaluated in a systematic review with meta-analysis (Schwarz et al., 2022, 14 studies).
Integrated care structures, where a variety of services are brought together, and nurse case management approaches that facilitate referral for HCV assessment and scheduling of specialist appointments for clients were found to be the most effective in:
improving engagement throughout the continuum of HCV care among people who inject drugs and people receiving OST
Una revisión sistemática sin metaanálisis (Vold et al 2019, 7 estudios de cohortes y 3 ECA, alto riesgo de sesgo), encontró resultados poco fiables sobre los efectos de los modelos de atención integrada en el tratamiento de enfermedades infecciosas en personas con trastornos por consumo de sustancias.
En una revisión sistemática (Thomas et al, 2015, 27 ECA) se halló que los programas familiares intensivos para prevenir el tabaquismo en niños y adolescentes, eran efectivos en:
la reducción del consumo de cigarrillos en adolescentes (9 estudios, N = 4 810) (RR = 0,76, IC del 95%: 0,68 a 0,84)
En una revisión de los estudios (Springer et al., 2004) se halló que los programas que ofrecían un fuerte contenido en el desarrollo de habilidades de vida conductuales, la creación de equipos, los métodos de comunicación interpersonal y los enfoques de aprendizaje introspectivo que se centraban en el autorreflexión eran efectivos en:
la reducción del consumo de tabaco, alcohol y hierba de cannabis ('marihuana') entre jóvenes vulnerables.
Estos programas se basaban en una teoría programática claramente articulada y coherente, y proporcionaban un contacto de calidad con los jóvenes
En un metaanálisis (Porath-Waller et al., 2010, 222 estudios, N = 15.571), se halló que los programas escolares interactivos (es decir, aquellos que implican debate) implementados en escuelas con población específica, eran más efectivos que los programas que no son interactivos (es decir, una charla) en:
reducir el consumo de tabaco o no fumar, consumir alcohol o beber/conducir, consumo de "cannabis" o de otras drogas ilícitas (DME 0,21 vs.-0,05, p < 0,000);
un retraso estadísticamente significativo en el inicio del consumo de sustancias;
En una revisión sistemática con metaanálisis (Boumparis et al., 2017, 17 ECA, N = 2 836) se halló que las intervenciones a través de Internet (incluyendo las intervenciones en Internet independientes y las intervenciones en Internet como complemento del tratamiento habitual) tenían un efecto pequeño pero significativo en:
la reducción del consumo de drogas en el postratamiento (análisis combinado de los 17 estudios, g = 0,31; IC del 95%: = 0,23-0,39, P < 0,001, N = 2 836) y en las evaluaciones de seguimiento (g = 0,22; IC del 95%: =0,07 a 0,37; P = ,003, ECA = 9, N = 1 906)
disminución de cualquier consumo de drogas ilícitas en el tratamiento posterior (g = 0,35; IC del 95%: =0,24 a0,45, P < ,001, ECA = 9, N = 1 749)
disminución del consumo de opiáceos en el tratamiento posterior (g = 0,36; IC del 95%: = 0,20-0,53, P < ,001, ECA = 4, N = 606)
En una revisión sistemática con metaanálisis (Boumparis et al., 2017, 17 ECA, N = 2 836) se halló que las intervenciones a través de internet (incluidas las intervenciones en Internet independientes y las intervenciones en Internet como complemento del tratamiento habitual) no tenían efectos significativos en:
la reducción del consumo de estimulantes en el postratamiento (P = 0,164, ECA = 4, N = 481)
Different interventions targeting drug-using offenders with co-occurring mental illness (including interpersonal psychotherapy, multi‐systemic therapy, legal defence wrap‐around services, and motivational interviewing) were found in a systematic systematic review (Perry et al., 2019, 13 RTCs, N = 2 606) to have no significant effect in:
A narrative systematic review (Dalton et al., 2021) assessed the interventions for emerging adults (age 18 -25) showing more promise to retain these patients in treatment. The results indicate that the interventions with the most promise for retention in treatment were:
behavioural therapy such as cognitive behavioural therapy and contingency management for cannabis and alcohol use disorders
cognitive behavioural therapy paired with opioid-agonist-therapy for opioid use disorder
A narrative systematic review (Razaghizad et al., 2021, studies = 11 RCTs and 17 non-RCTs, N = 33,711 of 37,117 active research participants aged 15-25 yrs) investigated the effectiveness of prevention interventions for drugs-and-driving outcomes. The results found evidence to support the interventions that may improve drugs and driving knowledge, attitudes, and behaviours, specifically:
high quality evidence that cannabis packaging with health warnings increases the knowledge about drugged driving effects
moderate quality evidence that roadside drug testing can reduce drugs-and-driving among cannabis users
moderate quality evidence that for youth or previous offenders, motivational interviewing can prevent drug-and-driving and driver education programs can increase knowledge
The impact of such interventions on measures of drugs-and-driving morbidity and mortality outcomes is uncertain.
Interventions to reduce intimate partner violence perpetration by men who use substances (mainly CBT and MI therapies) were found in a systematic review with meta-analysis (Stephens-Lewis et al., 2021, 9 RCTs, N = 1 014 men) to have no effect compared to treatment as usual in:
reducing substance use or intimate violence partner violence
Interventions to reduce stigma about substance abuse aim to establish contact with vulnerable groups to avoid social isolation, protest and take action against prejudice, and foster education to replace myths with factual knowledge. A systematic review (Gür & Yilmaz, 2023, 10 studies) to assess the effectiveness of interventions reducing substance-related stigma found that:
interventions did not have a significant impact on reducing stigma (Hedges’ g = 0.301, 95% CI =-0.154 to 0.755, p = 0.195) nor social stigma (g=-0.198, 95% CI=-1.271 to 0.876).
interventions had a small significant impact on reducing structural stigma [0.360 (95% CI= 0.156-0.564), p = 0.00].
En ECA (n = 102; Foley et al., 2010, citado en EMCDDA, 2012-apéndice en línea) el programa de taller de buscadores de empleo (TBE) centrado en la formación en habilidades laborales, en particular, la entrevista de preparación, frente a un vídeo de entrevista de trabajo (VET) resultó en:
ningún efecto significativo del TBE;
el análisis de regresión no reveló ningún efecto estadísticamente significativo de la pertenencia al grupo (TBE y VET) en el tiempo hasta encontrar empleo, definido como un nuevo trabajo remunerado o la matriculación en un programa de formación laboral, durante los tres meses siguientes a la aleatorización;
a los seis meses de seguimiento, el procedimiento de regresión de Cox no detectó ninguna diferencia significativa entre grupos en el tiempo hasta encontrar empleo;
no hubo diferencias significativas entre los grupos en horas de trabajo o trabajo total y horas de formación; y
no hubo diferencias significativas entre las dos intervenciones (TBE frente a VET) en el seguimiento de 3 o 6 meses.
Efectividad desconocida
no-drogas específicas
mejorar la empleabilidad
Intervenciones educativas y de formación profesional
Los enfoques de influencia social usan métodos de educación normativa y formación en habilidades de resistencia ante las drogas. En una gran revisión sistemática (Faggiano et al., 2010) se halló que los programas escolares que implementan los conceptos de influencia social y habilidades para la vida eran efectivos en:
la reducción de la embriaguez total (RR 0,80, IC del 95%: 0,67 a 0,97, 1 ECA, N = 7079);
la reducción de la embriaguez en 3 o más episodios (RR 0,62, IC del 95%: 0,47 a 0,81, 1 ECA, N = 7079)
Beneficioso
alcohol
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares de habilidades para la vida y basados en la influencia social
En una revisión sistemática (Faggiano et al., 2014) se halló que los programas escolares basados en una combinación de competencia social y enfoques de influencia social eran más efectivos que los planes de estudios habituales en:
la reducción del consumo general de drogas a < 12 meses (RR 0,76, IC del 95%: 0,64 a 0,89, 1 estudio, N =6,362)
Beneficioso
no-drogas específicas
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares en habilidades para la vida y basados en la influencia social
En una revisión sistemática (Faggiano et al., 2014) se halló que los programas escolares basados en una combinación de competencia social y enfoques de influencia social eran más efectivos que los planes de estudios habituales en:
la reducción del consumo de cannabis a >12 meses de seguimiento (RR 0,83, IC del 95%: 0,69 a 0,99, 6 estudios, N = 26.910);
Beneficioso
cannabis
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares en habilidades para la vida y basados en la influencia social
En una revisión sistemática se halló que los programas escolares basados en una combinación de competencias sociales (habilidades para la vida) y enfoques de influencia social (Faggiano et al., 2014) no tienen efectos diferentes a los programas escolares habituales o ninguna intervención en:
la reducción del consumo de drogas duras a <12 meses de seguimiento (resultados contradictorios entre los resultados dicotómicos y continuos en un estudio, N = 693)
la reducción del consumo de drogas duras a >12 meses de seguimiento (RR 0,86, IC del 95%: 0,39 a 1,90, 2 estudios, N = 1,066)
Efectividad desconocida
opiáceos
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares de prevención basados en habilidades para la vida e influencia social
Manualised mindfulness-based interventions (i.e. structured programs of at least 8 sessions) were reviewed to assess the effets of different existing programs in a narrative review (Korecki et. al, 2020, 30 RCTs). The mindfulness-based programs analysed in the review were the following - from the most common and studied to the least:
Mindfulness-based relapse prevention (MBRP) - a manualized, structured protocol that integrates formal meditation practices with the cognitive behavioral approach of relapse prevention treatment.
Mindfulness oriented recovery enhancement (MORE) - is a protocol that integrates elements of mindfulness training, cognitive restructuring, and positive psychology to address the factors theorized to maintain a substance use disorder.
Mindful awareness in body-oriented therapy (MABT) - is a manualized, mindfulness-based approach that is designed to teach interoceptive skills for self-care. Interoception is the ability to process signals that originate in the body and is broadly described as the overall sensations, or state, of the body.
Mindfulness-based addiction treatment (MBAT) - is a protocol that closely follows the procedures and rationale of Mindfulness-Based Cognitive Therapy (MBCT) but with the depression focused content removed and replaced with information regarding substance use.
Mindfulness training for smoking cessation (MTS) - is a protocol built upon the foundational ideas outlined in both MBSR and MBRP, but was tailored specifically for individuals who are trying to stop smoking.
Moment-by-moment in Women’s recovery (MMWR) - developed as an adaptation of MBSR, specifically designed for low income, racially, and ethnically diverse women currently enrolled in residential SUD treatment.
Overall the review found structured mindfulness-based interventions to have beneficial effects on:
cue-reactivity and thus reducing cravings
reducing perceived stress
And promising effects on:
psychiatric outcomes, including depression and anxiety symptoms
A more recent narrative systematic review (Ramadas et al., 2021) confirmed that, despite some heterogeneity regarding the type of MBRP program used, results support the effectiveness of these interventions in the SUD population, especially in reducing cravings, decreasing the frequency of use, and improving depressive symptoms.
A more recent systematic review (Félix-Junior et al., 2022, 21 studies, 11 studies focused on therapeutic communities and 9 in residential treatment) confirmed the effectiveness of Mindfulness-Based Interventions to:
reduce cravings and improve treatment adherence
It is unclear whether the inpatient context could affect MBI. Only one study from 21 included showed data related to the impact of the context over the implementation. Future studies could further consider the influence of context on MBI.
Según tres revisiones narrativas (Calafat, 2010; Calafat, Juan y Espíritu, 2009; Faggiano y Vigna-Cortar, 2008) y una revisión sistemática (Tay 2005), las campañas de los medios de comunicación sobre beber y conducción han demostrado:
reducir los accidentes relacionados con el alcohol en el período durante o después de la campaña que resulta en lesión, por una mediana del 10% (IQR 6% a 15%).
En una revisión sistemática Hierros et al., 2013, 23 estudios, n = 188 934) se halló que las campañas de medios de comunicación en combinación con programas escolares, comunitarios o nacionales no tenían un efecto diferente estadísticamente significativo en:
la reducción del consumo de sustancias
los resultados combinados de 5 ECA (N = 5470) no muestran efecto de la intervención de la campaña mediática (diferencia de medias estandarizada (DME)-0,02; IC del 95%: 0,15 a 0,12)
Los resultados combinados de 4 de 5 estudios (N = 26 405) centrados en el consumo de la metanfetamina mostraron una reducción sólo en la prevalencia del consumo de metanfetamina en el último año entre 12 y 17 años de edad
otros 5 estudios (N = 151 508), que no pudieron ser incluidos en los metaanálisis, reportaron un resultado de consumo de drogas con resultados variados (incluyendo un efecto iatrogénico claro en un caso)
Otra revisión sistemática (Stead et al 2019) de la efectividad de las campañas en medios de comunicación para comunicar mensajes de salud pública no encontró evidencia de impacto en los comportamientos ilícitos de drogas.
MOUD to promote opioid abstinence (negative urine screens) and treatment retention in transition-age youth was investigated in a systematic review of four RCT, assessing a combination of buprenorphine (studies evaluated sublingual, short-term buprenorphine) plus cognitive behavioral therapy versus a comparison condition. It was found that buprenorphine or buprenorphine-naloxone was more effective than clonidine:
to promote abstinence at the 1-month follow-up, measured as percent of patients with negative urine screens (OR = 4.00, 95% CI: 1.00, 16.00),
when augmented by memantine at three months (OR 9.2 95% CI: 2.7, 31.5),
when tapered over longer rather than shorter durations (in two studies, OR 7.1 95%CI: 2.9 , 17.3; Cohen's d = 0.57, 95%CI: 0.02, 1.13.
Because of ethical challenges, few trials with young people exist, yet further long-term studies are urgently needed to assess relapse after treatment and social functioning.
En una revisión sistemática (Thomas et al., 2011) la tutoría (concebida como una relación de apoyo en la que una persona ofrece apoyo, orientación y asistencia concreta a un/a compañero/a), basada en el intercambio de experiencias y conocimiento sin expectativa de beneficio personal por parte del/la tutor/a- Center for Substance Abuse Prevention 2000), resultó más efectiva que ninguna intervención en:
la prevención del consumo de alcohol (3 ECA) (RR 0,71, IC del 95%: 0,57 a 0,90, p = 0,005).
En una revisión sistemática (Thomas et al., 2011) no se pudo realizar un análisis combinado sobre la tutoría (entendida aquí como una relación de apoyo en la cual una persona ofrece apoyo, orientación y asistencia concreta al compañero/a, basándose en el intercambio de experiencia y pericia sin expectativas de ganancia personal por parte del tutor — Center for Substance Abuse Prevention 2000) para:
En una revisión sistemática (OMS, 2009, 3RCTs, N = 505) se halló que el tratamiento de sustitución con metadona era más efectivo que la abstinencia de opiáceos seguida por placebo en:
el aumento de la adherencia al tratamiento (RR 3,05, IC del 95%: 1,75 a 5,35);
la reducción del consumo de opiáceos ilícitos (RR 0,32, IC del 95%: 0,23 a 0,44).
Estudios observacionales hallaron que la tasa de mortalidad en tratamiento con metadona era aproximadamente un tercio de la tasa fuera de tratamiento (RR 0,37, IC del 95%: 0,29 a 0,48).
En un ECA (N = 253) se halló que la metadona reducía el riesgo de infección por VIH en aproximadamente un 50% (RR 0,45, IC del 95%: 0,35 a 0,59) y en 3 estudios observacionales (N = 43 035) se halló una reducción similar en los índices de seroconversión (RR 0,36, IC del 95%: 0,19 a 0,66) en comparación con abstinencia o ningún tratamiento.
Beneficioso
opiáceos
reducir el consumo de sustancias, mantener a los pacientes en tratamiento
Mobile health (mHealth) is defined as the use of mobile and wireless devices to deliver healthcare. mHealh interventions are divided between static interventions and connected interventions. Static interventions collect data from the individual (e.g., biologic or physiologic data, selfreported data (EMA), or geolocation) but do not provide dynamic feedback, rather use collected data after the fact to alter the treatment plan. Reactive or connected interventions, in contrast, collect data to provide customized responses to user input in real time.
Connected interventions were analysed in a narrative systematic review (Carreiro et al., 2020) and were defined as one that meets all of the following three criteria: 1) uses a wearable device and/or mobile phone/app, 2) collects data from a participant (e.g. biologic samples, physiologic data, geolocation, or self- report/Ecological Momentary Assessment), and 3) includes an intervention that was triggered based on data collected from the participant by the device.
The most commonly studied SUD was alcohol disorders (but 3 studies focused on cannabis and 1 on opioids). The most common intervention was some form of craving management and/or coping assistance (e.g. sending a mindfulness-oriented SMS text when a participant reports a craving).
Connected mHealth interventions were found to be effective in:
reducing craving and substance use while the interventions were in use, with a possible sustained behavior change at short term (3–9 month) follow up.
En una revisión sistemática con metaanálisis (Li et al., 2016, 10 ECA, N = 1 466) se halló que la entrevista motivacional no tenía ningún efecto estadísticamente significativo en:
cambios en las conductas de consumo de drogas (d = 0,05, IC del 95%: 0,06-0,17, p = 0,36)
En una revisión sistemática de 20 ECA (Foxcroft et al., 2011) los programas de prevención multicomponente (intervención aplicada en más de un entorno) mostraron ser efectivos en:
la reducción del abuso de alcohol en adolescentes (12 de los 20 ensayos mostraron alguna evidencia de efectividad).
Multi-substance interventions targeting both tobacco and cannabis were found in a systematic review with Bayesian meta-analysis (Walsh et al., 2020, 11 RCTs, N = 1117) to have a significant effect on:
cannabis cessation, (RR=1.48 [0.92,2.49], studies=8) and no clear effect on tobacco cessation (RR=1.10 [0.68,1.87], studies=9)
Subgroup analysis suggested multi-substance interventions might be more effective than cannabis targeted interventions on cannabis cessation (RR= 2.19 [1.10, 4.36] versus RR=1.39 [0.75,2.74]).
Interventions eamined consisted of nicotine replacement therapies alongside a behavioural component for tobacco and of mainly behavioural interventions for cannabis
En dos revisiones narrativas (Calafat, 2010; Calafat, Juan y Espíritu, 2009) el proyecto STAD (Communities preventing alcohol related harm)), un programa multicomponente que ha estado activo durante diez años basado en la movilización comunitaria, la formación en RBS para dispensadores y una aplicación más estricta de las leyes de alcohol existentes, resultó ser efectiva en:
la disminución de los delitos violentos reportados por la policía en un 29% en el área de intervención, en comparación con el área de control.
la disminución de los problemas relacionados con el alcohol en locales autorizados (sólo resultados narrativos).
una denegación cada vez mayor de alcohol a los clientes intoxicados (del 5% en 1996 a 47% en 1999 y 70% en 2001) en locales autorizados y un rechazo cada vez mayor a servir a menores de edad (de 55% en 1996 a 59% en 1999 y 68% en 2001).
Beneficioso
alcohol
reducir los delitos relacionados con las drogas, reducir los desórdenes públicos, reducir las conductas de riesgo
En dos revisiones narrativas (Calafat, 2010; Calafat, Juan y Espíritu, 2009) sobre “El Proyecto de Ensayos Comunitarios”, que incluía la movilización comunitaria, la defensa de los medios de comunicación, la formación en RBS y la mejora en los esfuerzos de vigilancia contra la conducción bajo los efectos del alcohol y el consumo de alcohol en menores, demostró ser efectivo en:
reducir la tasa de lesiones de tráfico durante la noche y el número de hospitalizaciones por accidentes de tráfico (116 accidentes menos con lesiones en 38 meses en el lugar experimental en comparación con la comunidad de control).
The Sacramento Neighbourhood Alcohol Prevention Project was found effective in a narrative review (EMCDDA, 2012) and in two systematic reviews (Jones et al., 2010; Bolier et al 2011) in:
significantly reducing assaults and motor vehicle accidents (based on police and emergency medical service reports);
The 'A Matter of Degree' programme was found effective in a narrative review (EMCDDA, 2012) and in two systematic reviews (Jones et al., 2010; Bolier et al 2011) in:
significantly reducing alcohol consumption, alcohol-related harms and drink-driving at follow-up, based on self-reported outcomes (but only at five sites with the highest implementation of environmental programming).
En una revisión narrativa (EMCDDA, 2012) y en una revisión sistemática (Jones et al 2010) el proyecto de prevención de alcohol en el vecindario de Sacramento (CCT centrado en la movilización comunitaria, la concienciación comunitaria, la DRB y la aplicación de la ley en relación con el acceso a alcohol para menores de edad y clientes intoxicados) no mostró efectos en:
la reducción de la venta a clientes menores de edad y pseudo-intoxicados.
En un estudio (estudio INCANT- N = 450, Rigter et al., 2012, citado en EMCDDA 2014) se comparó la MDFT con la PI y resultó ser más efectiva en:
reducir la frecuencia de consumo de cannabis en el grupo de MDFT de alta severidad más que el correspondiente grupo de PI a lo largo de los puntos de evaluación (coeficiente de pendiente diferencial en tratamiento = 3,8 [IC del 95%: = 1,4 a 7,6], p = 0,002)
reducir la prevalencia de trastornos de consumo de cannabis a los 12 meses de seguimiento. En concreto, el 38% de los adolescentes en MDFT cumplieron con los criterios de dependencia de cannabis y el 33% con el de abuso de cannabis, con un 18% no teniendo ya un trastorno de uso de cannabis. En PI, las cifras correspondientes fueron 52%, 22%, y 15% (coeficiente de pendiente diferencial en tratamiento = 0,9 [IC del 95%: = 0,2 a 1,7], p = 0,015).
disminuyendo el número de síntomas de dependencia desde la línea base hasta el seguimiento de 12 meses. El promedio de los síntomas de 12 meses fue 2,4 para MDFT (SD = 2,0) y 3,0 para PI (SD = 2.0). La disminución de los síntomas fue mayor en la MDFT que en la PI (coeficiente de pendiente diferencial en tratamiento =0,27 [IC del 95%: =0,13 a 0,41], p < 0,001).
retención de pacientes en tratamiento. Una proporción mayor (90%) de pacientes con MDFT completó la terapia en comparación con la IP (48%) (OR = 9,8 [IC del 95%: = 5,7 a 16,7], p < 0,001).
Beneficioso
cannabis
reducir el consumo de sustancias, mantener a los pacientes en tratamiento
En un estudio (Liddle 2008 citado en EMCDDA 2014) se comparó la MDFT con la TCC y se halló que era más efectiva en:
la reducción del consumo de cannabis (medido como número de días de consumo en los 30 últimos) en el grupo MDFT (-58,7%) que en el grupo TCC (-46,1%) en el seguimiento de 12 meses. Sin embargo, ambos tratamientos mostraron disminuciones estadísticamente significativas en la frecuencia de consumo de cannabis en el periodo de 30 días (p = ,001) y no hubo diferencias significativas entre la MDFT y la TCC.
En una guía basada en la evidencia (Neptuno, 2018) se recomienda que se utilice la naloxona en caso de sospecha de opioides sintéticos, en el ámbito comunitarios hospitalario.
Las especificidades con respecto a las sobredosis de fentanilos en comparación con las de heroína son las siguientes:
está justificada una administración más rápida de naloxona debido al inicio rápido de los fentanilos,
una escalada más rápida de dosis adicionales de naloxona puede ser necesaria en comparación con la heroína u otros opioides,
en general, se pueden requerir dosis mayores de naloxona para los pacientes con fentanilos en comparación con los pacientes con heroína,
los pacientes con fentanilos pueden requerir un período de observación más prolongado en el hospital que los pacientes con heroína
Posiblemente beneficioso
nuevas sustancias psicoactivas (NSP), opiáceos, medicamentos de prescripción
En una evaluación pre-post de una política nacional (Bird et al., 2016), se ha comprobado que la capacitación breve y la oferta estandarizada de naloxona para las personas en riesgo de sobredosis de opiáceos en prisión, es efectiva en:
reducir en un 36% la proporción de muertes relacionadas con opiáceos ocurridas en las 4 semanas siguientes a la salida de prisión (del 9,8% de registros (193/1.970) en 2006 a 10 a 6,3% de registros (76/1.212) en 2011 – 13).
En una versión actualizada de una revisión sistemática (Minozzi et al., 2011, 13 ECA, N = 1158), se observó que el tratamiento farmacológico con naltrexona frente a placebo o ningún tratamiento farmacológico en pacientes dependientes de opiáceos no era significativamente diferente en:
la adherencia de pacientes al tratamiento (RR 1,18, IC del 95%: 0,72 a 1,91, 2 estudios, N = 88 participantes);
el logro de la adherencia y abstinencia (resultado combinado) (RR 1,43, IC del 95%: 0,72 a 2,82, 6 ECA, N = 393 participantes);
el logro de la abstinencia (RR 1,39, IC del 95%: 0,61 a3,17, 4 ECA, N = 143 participantes);
el logro de la abstinencia en el seguimiento (RR 1,28, IC del 95%: 0,80 a 2,08, 3 ECA, N = 116 participantes);
la reducción de los efectos secundarios (RR 1,29, IC del 95%: 0,54 a 3,11, 4 ECA, N = 159 participantes).
El único efecto estadísticamente significativo se halló al considerar solamente los estudios con pacientes forzados a adherirse al tratamiento, lo que favoreció a la naltrexona para la adherencia y la abstinencia.
Una revisión sistemática sin metaanálisis (Jarvis B.J. et al, 2018) confirmó los resultados anteriores, con resultados no concluyentes de la naltrexona inyectable de liberación lenta (antes o después de la desintoxicación) en:
En una revisión sistemática (Aspinall et al., 2014) se halló que los PAJ eran efectivos, en:
reducir la transmisión del VIH entre las personas que se inyectan drogas (tamaño del efecto combinado 0,66 (IC del 95%: 0,43 a 1,01) en todos los estudios y 0,42 (IC del 95%: 0,22 a 0,81) en seis estudios de mayor calidad)
Una revisión de revisiones (MacArthur et al., 2014, N = 25 revisiones), sin metaanálisis, concluyó que hay:
suficiente evidencia, autoinformada, para apoyar la efectividad de los PAJ para reducir las conductas de riesgo por inyección entre UDI (N = 43 estudios, 39 positivos, 1 negativo, 3 sin asociación).
En una revisión sistemática con metaanálisis (Platt y otros., 2017, 28 estudios, N = 11 070 PWID) se encontró que la alta cobertura de los PAJ (definida como asistencia regular en un PAJ o que todas las inyecciones estén cubiertas por una aguja/jeringa nueva) era efectiva en:
reducir el riesgo de adquisición del VHC en un 76% sólo en estudios en Europa (RR 0,24, IC del 95%: 0,09 a 0,62).
El efecto no estaba claro para los estudios realizados en otras regiones, concretamente, en Norteamérica. La carencia de evidencia en estos estudios se puede atribuir a una combinación de variables contaminadoras, a las diferencias en los patrones de inyección, al sesgo potencial de la selección y a la clasificación errónea de la exposición.
En una revisión narrativa (sin metaanálisis) (Rachid, 2018, 10 estudios clínicos, n = 195) se halló que la estimulación magnética transcraneal y la estimulación de corriente directa transcraneal no tenían:
ningún efecto significativo sobre la reducción del consumo de sustancias.
Hubo algunos indicios de resultados positivos en la seguridad y la reducción de ansiedad por cocaína.
A systematic review of randomised controlled trials (Soni et al. 2022, 10 studies, N=1431) assessed the effectiveness of deprescribing interventions used to discontinue long-term use of benzodiazepines. The review reported that:
Non-pharmacological interventions were more effective than routine care in facilitating benzodiazepine withdrawal (n=189; RR 3.26, 95% CI 2.36-4.51, low quality).
Deprescribing benzodiazepines with a non-pharmacological intervention was more effective than gradual tapering alone both in the short term (n=124; RR 2.02; 95%CI 1.41, 2.89, low quality), and long term (n=123; RR 2.45; 95%CI 1.56, 3.85, low quality).
Postpartum nonpharmacological adjunctive treatments for women with opioid use disorder were analysised in a narrative systematic review (Martinez and Allen, 2020). Four studies were identified by the review and while they all reported improvements, overall it was not possible to draw conclusions on their effect on:
reducing opioid use
Postpartum nonpharmacological adjunctive treatments included group or individual counseling or employemnt interventions.
Las intervenciones ocupacionales son aquellos programas en los que se realiza una ocupación, y las ocupaciones se definen como aquellas actividades en las que una persona se compromete a estructurar el tiempo y crear significado en su vida. En el campo de la adicción, las intervenciones ocupacionales suelen estar en las áreas de trabajo, ocio y participación social. En una revisión sistemática sin metaanálisis (Wasmuth et al., 2016, 26 estudios) se halló que estas intervenciones no tenían efecto significativo en:
mejorar los resultados de recuperación a corto y largo plazo (puntuaciones ASI)
Un estudio de cohortes (Larney et al., 2014) incluyendo una N = 16.715 personas dependientes de opiáceos, que estuvieron en prisión entre 2000 y 2012, mostró que:
estar en TSO se asoció a una disminución, en un 74%, del riesgo de morir en prisión (HR ajustado (AHR) 0,26; IC del 95%: 0,13 a 0,50), comparado con el tiempo no en TSO
estar en TSO se asoció a una disminución, en un 87%, del peligro de muerte no natural (HR ajustado (AHR) 0,13; IC del 95%: 0,05 a 0,35), comparado con el tiempo no en TSO
estar en TSO se asoció a una disminución, en un 94%, del riesgo de mortalidad por todas las causas, durante las primeras 4 semanas de encarcelamiento (HR ajustado (AHR) 0,06; IC del 95%: 0,01 a 0,48), comparado con el tiempo no en TSO
estar en TSO se asoció a una disminución, en un 93%, del riesgo de muerte no natural durante las 4 primeras semanas de encarcelamiento (HR ajustado (AHR) 0,07; IC del 95%: 0,01 a 0,59), comparado con el tiempo no en TSO
Las directrices internacionales basadas en la evidencia (OMS, 2014) recomiendan encarecidamente aconsejar a las mujeres embarazadas dependientes de opiáceos que inicien o continúen el tratamiento de sustitución con metadona o buprenorfina.
En 2 revisiones sistemáticas (EMCDDA 2014, Minozzi et al., 2013) el tratamiento sustitutivo de las mujeres embarazadas resultó efectivo en:
la reducción de las tasas de abandono, especialmente en el grupo de metadona (buprenorfina frente a metadona: RR 0,64, IC del 95%: 0,41 a 1,01, 3 estudios, N = 223)
mayor peso al nacer, especialmente en el grupo de buprenorfina (buprenorfina frente a metadona: MD =-365.45 g, IC del 95%-673,84 a-57,07, 2 estudios, N = 150)
la reducción del consumo durante el embarazo, especialmente en el grupo de morfina oral lenta (morfina oral lenta frente a metadona: RR 2,40, IC del 95%: 1,00 a 5,77, 1 estudio, N = 48)
Una revisión sistemática con metaanálisis (Zedler et al, 2016, 3 ECA, N = 223 y 15 estudios observacionales, N = 1 923), compararon buprenorfina con metadona para tratar a mujeres embarazadas con trastorno de consumo de opiáceos y encontraron:
mejores resultados obstétricos con buprenorfina
menor riesgo de parto prematuro (RR = 0,40, IC del 95%: = 0,18 a 0,91)
mayor peso al nacer (diferencia de medias ponderada (DMP) = 277g, IC del 95%: = 104 a 450)
mayor circunferencia de la cabeza (DMP = 0,90 cm, IC del 95%: = 0,14 a 1,66)
Beneficioso
opiáceos
mejorar los resultados obstétricos, mejorar los resultados del tratamiento
La metadona o la buprenorfina parecieron igualmente efectivas para tratar a los pacientes dependientes de opiáceos farmacéuticos tal y como se mostró en una revisión sistemática (Nielsen et al., 2016, 6 ECA, N = 607). La revisión no encontró diferencias entre la metadona y la buprenorfina en:
la reducción del consumo de opiáceos
consumo de opiáceos auto-informado (cociente de riesgo (RR) 0,37, IC del 95%: 0,08 a 1,63)
análisis de drogas en orina positivos a opiáceos (RR 0,81, IC del 95%: 0,56 a 1,18)
Adherencia de pacientes al tratamiento (RR 0,69, IC del 95%: 0,39 a 1,22)
efectos adversos (RR 1,10, IC del 95%: 0,64 a 1,91)
En una revisión sistemática (Moore et al 2019) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos con metadona suministrado durante el encarcelamiento:
no tenía ningún efecto significativo en la reducción de la reincidencia (4 estudios; n=400; OR 0,93, 95% IC-0,51; 1.68)
El tratamiento de sustitución de opiáceos resultó suficientemente soportado por la evidencia en una síntesis de 4 revisiones narrativas (Malta et al., 2008; OMS, 2007b, Tilson et al., 2007, Lucas et al., 2006, citado en EMCDDA-ECDC 2011) en:
mejorar la efectividad del tratamiento antirretroviral en los consumidores de opiáceos seropositivos.
En una síntesis basada en una revisión narrativa (Hellard et al., 2009, citado en EMCDDA-ECDC 2011), incluyendo 30 estudios observacionales con un número total de pacientes superior a 4.000, se consideró que no era posible evaluar el tratamiento de sustitución de opiáceos (TSO) para aumentar la respuesta al cumplimiento del tratamiento del VHC y para aumentar el tratamiento del VHC virológico debido a la falta de estudios ad hoc.
Una revisión sistemática (Gowing et al., 2008 citado en EMCDDA, 2010) sin metaanálisis, no encontró suficiente evidencia para extraer conclusiones sobre el efecto del TSO sobre:
Seroconversión del VIH en entornos penitenciarios
Datos de un ECA (Dolan et al., 2003) en una jurisdicción con baja prevalencia de VIH no encontraron diferencias en:
Incidencia de VIH entre los que reciben tratamiento de mantenimiento con metadona (TMM) y los controles (RR 1,09, IC del 95%: 0,30 a 4,01, N = 382)
Una revisión narrativa (Stallwitz et al., 2007 citado en EMCDDA, 2010) no encontró evidencia que apoye o descarte la efectividad del TSO con respecto a:
En revisiones sistemáticas (Mattick et al., 2009; Gowing et al., 2008, OMS, 2009) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos (TSO) era efectivo en:
reducir el riesgo de infección por VIH en aproximadamente un 54% (RR 0,46, IC del 95%: 0,32 a 0,67; 15 estudios, N = 819 casos de VIH incidentes);
la reducción de la frecuencia de inyección, el reparto de material de inyección y resultados de conductas de riesgo por inyección:
conducta de inyección: prevalencia de inyección:
un estudio observacional (N = 255) (RR 0,87, IC del 95%: 0,80 a 0,95);
un ECA (N = 253) (RR 0,45, IC del 95%: 0,35 a 0,59)
conducta de inyección: proporción de pacientes compartiendo equipos de inyección:
tres estudios observacionales (N = 1321) (RR 0,54, IC del 95%: 0,37 a 0,79)
la reducción del riesgo de sexo inseguro:
prostitución:
un estudio observacional (seguimiento hasta 18 meses) (N = 257) (RR 0,62, IC del 95%: 0,45 a 0,86);
dos estudios observacionales (seguimiento 3-6 meses) (N = 867) (RR 0,94, IC del 95%: 0,87 a 1,02)
Beneficioso
opiáceos
reducir las enfermedades infecciosas, reducir las conductas de riesgo
En revisiones sistemáticas (Mattick et al., 2009, Bargagli A.M. et al., 2007, Mathers et al., 2013) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos (TSO) con mantenimiento de metadona era efectivo en:
la reducción del riesgo de muerte:
mortalidad (cualquier causa): tres ECA (N = 435) (RR 0,493, IC del 95%, 0,06 a 4,23) (1)
mortalidad (cualquier causa): cinco estudios observacionales (N = 69970) (RR 0,3795, IC del 95%: 0,29 a 0,48)
mortalidad durante los períodos dentro y fuera de tratamiento al seguimiento: seis estudios observacionales (RR 2,52, IC del 95%: 1,50 a 4,00)
la reducción del riesgo de muerte por sobredosis para aquellos retenidos en tratamiento en comparación con aquellos que esperan tratamiento, aquellos que han dejado el tratamiento o aquellos que están en tratamiento de desintoxicación:
cinco estudios observacionales (N = 69 970) (RR 0,17, IC del 95%: 0,05 a 0,63)
(1): la medida del ECA no es estadísticamente significativa, sin embargo, cuando se considera la evidencia junto con los resultados de los estudios observacionales es significativa.
En una revisión sistemática (Moore et al 2019) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos con metadona suministrado durante el encarcelamiento era eficaz en:
aumentar la participación en tratamiento comunitario tras la liberación de prisión (3 estudios; n=216; OR 8,96, IC DEL 95% 2,46; 30.75)
En una revisión sistemática (Moore et al 2019) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos con metadona suministrado durante el encarcelamiento era eficaz en:
reducir el uso ilícito de opiáceos después del encarcelamiento (4 estudios; n.o 407; OR 0,22, 95% IC- 0,15; 0.32)
En una revisión sistemática (Moore et al 2019) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos con metadona suministrado durante el encarcelamiento era eficaz en:
reducir el uso de drogas inyectables tras el encarcelamiento (3 estudios; OR 0,26, 95% IC-0,12; 0.56)
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Fingleton et al., 2015, N = 22 estudios, 19 ECA y 3 estudios nacionales de cohortes) se halló que el tratamiento de sustitución de opiáceos era efectivo, en:
mejorar los resultados en salud mental, p.ej. síntomas psiquiátricos, depresivos y psicopatológicos, ansiedad y estrés (resultados positivos significativos en 14 de los 22 estudios). Las mejoras fueron mayores en los primeros seis meses y los estudios con un seguimiento más prolongado no reportaron mejorías o que las mejoras no fueron sostenidas.
In a PEER umbrella systematic review of systematic reviews, a meta-analysis on three RCT found that:
Retention in treatment improves when OUD is treated in primary care (86% vs 67% in specialty care, risk ratio [RR] of 1.25, 95% CI 1.07 to 1.47)
Street opioid abstinence was also higher in primary care settings (53% vs 35%, RR = 1.50, 95% CI 1.12 to 2.01, I2 = 74%). However, heterogeneity was high and this included both self-reported and urine-confirmed data.
There is reasonable evidence that patients with OUD should be managed in the primary care setting.
Detoxification treatment alone or in combination with psychosocial intervention compared to no intervention, other pharmacological intervention or psychosocial interventions was assessed in a systematic review (Minozzi et al., 2014, 2 RCTs, N= 190 between 13–18 years of age) finding no conclusive results on:
completion of treatment;
reducing the use of substances; and
improving health and social status.
Among the studies enclosed in the review, one (N=152) compared buprenorphine detoxification with Buprenorphine-Naloxone substitution and found that:
the detox group group had more patients dropping out (RR 2.67, 95 % CI 1.85 to 3.86);
but no differences were found for opioid use (RR 1.03, 95 % CI 0.82 to 1.28).
Opioid withdrawal with antagonists under heavy sedation or anaesthesia was compared to withdrawal managed with reducing doses of methadone in a systematic review of (Gowing 2010, 8 RCTs, N=1109) and:
heavy sedation or anaesthesia increased adverse effects (RR 3.21, 95%CI 1.13 to 9.12);
heavy sedation groups showed higher risk of life threatening than the non-heavy sedation groups (RR 14, 95%CI 0.74 to 264).
La abstinencia de opiáceos con antagonistas bajo sedación intensa o anestesia se comparó con la abstinencia ligada a la reducción de dosis de metadona en una revisión sistemática (Gowing 2010, 8 ECA, N = 1109) y no se halló ninguna diferencia en:
el consumo de heroína después de 6 meses (RR 0,97, IC del 95%: 0,88 a 1,08);
las tasas de adherencia al tratamiento a los 12 meses (RR 0,95, IC del 95%: 0,69 a 1,30).
Evidencia de inefectividad
opiáceos
reducir el consumo de sustancias, mantener a los pacientes en tratamiento
Un análisis de las revisiones (MacArthur et al., 2014, N = 25 revisiones), sin metaanálisis, concluyó que hay:
evidencia tentativa para apoyar la efectividad de trabajo de campo, incluidas las actividades de IEC en la reducción de las conductas de riesgo por inyección (N = 28 estudios, 18 Positivos, 10 sin asociación).
Posiblemente beneficioso
anfetaminas, opiáceos
reducir las conductas de riesgo
Intervenciones conductuales de reducción de daños, intervenciones de IEC (información, educación, comunicación)
Una revisión de 29 revisiones (McGrath et al., 2006) halló evidencia favorable a la efectividad de los programas escolares de prevención basados en la influencia de pares en:
la reducción del uso de todas las sustancias al final de la intervención (DME = 0,24, IC del 95%:0,06 a0,41, Z-test p < 0,01);
la reducción del tabaquismo al final de la intervención (DME = 0,17, IC del 95%: 0,05 a 0,21, Z-test p < 0,01).
Sin embargo, esta efectividad relativa no se mantuvo en los seguimientos a 1 o 2 años (McGrath et al., 2006).
Posiblemente beneficioso
no-drogas específicas
reducir el consumo de sustancias
Enfoques dirigidos por pares en los programas escolares
In a narrative systematic review (Kerman et al., 2021, studies = 35) harm reduction outcomes and practices in Housing First were examined in four domains: substance-related harms, viral health, sexual health, and harm reduction service use. Overall the review found that harm reduction outcomes in Housing First remain underexamined and any conclusions of the intervention's impacts in this domain would be premature. Effective harm reduction practices in Housing First require strong working relationships between staff and tenants.
Specific results of the analysis found that:
harm reduction outcome studies focused mostly on nonspecific substance use problems, with Housing First being found to have minimal effects in this domain.
More severe harms, such as delirium tremens and substance use-related deaths, have been minimally explored, though preliminary evidence is promising.
Viral health, sexual health, and harm reduction service use outcomes were the focus of few studies.
Permanent supportive housing has changed the sequence of treatment and housing, and access to housing is not contingent on adherence to treatment or abstinence. Permanent housing has become a strategy that is often combined with coordinated case management. Programmes such as Housing First and Pathways to Housing are examples of permanent supportive housing interventions.
Permanent supportive housing was found in a systematic review (Aubry et al., 2020, 35 studies - 15 on housing) to be effective in:
increasing long-term (6 year) housing stability for participants with moderate support needs as well as high support needs when compared with usual care
The review found small but promising evidence suggesting that recipients of permanent supportive housing report greater improvements in their subjective quality of life than those receiving standard care. Results also showed no evidence of any major harms associated with mental health, substance use, quality of life, and other outcomes of implementing housing interventions among homeless individuals.
Future research should focus on the long-term effects of housing interventions on physical, mental health and substance use as the review could not formulate conclusive statements on the effects of the intervention on those outcomes.
The same results were confirmed by a narrative systematic review of reviews (Miler et al., 2021).
En una revisión sistemática (Baandrup et al., 2018, 35 Studies, N = 2 295) se ha comprobado que las intervenciones farmacológicas no tienen efectos significativos en:
El cese del consumo de benzodiazepinas en consumidores crónicos de benzodiazepinas
In a systematic review, naloxone, nalmefene, and physostigmine emerged as effective in treating opioid overdose, whereas naltrexone showed evidence in preventing opioid overdose.
Opioid agonists were found to be effective in improving retention in treatment and in reducing illicit opioid use.
Evidence for a multidisciplinary approach involving harm reduction and addressing psychosocial barriers could be the topic of subsequent literature reviews.
La abstinencia de opiáceos presenta síntomas significativos, aunque sea más leve que la abstinencia de heroína. En una revisión sistemática (Rahimi-Movaghar et al, 2018, 13 estudios, N = 1096) se halló que la abstinencia asistida farmacológicamente no tenía efecto en:
mejorar los resultados del tratamiento.
Los medicamentos probados incluyen las siguientes (individualmente o en combinación, y/o en diversas dosificaciones): baclofen, clonidina, amantadina, buprenorfina, metadona, tramadol, gabapentina, tintura de opiáceos.
Si bien todo esto puede ser útil para aliviar los síntomas, no hay evidencia clara de si alguno de los medicamentos es más efectivo que los otros en el tratamiento de la abstinencia de opiáceos.
En una revisión sistemática (Perry et al., 2015) se halló que el tratamiento farmacológico (buprenorfina) para las mujeres infractoras consumidoras de drogas no tenía efectos distintos al placebo en:
la reducción del consumo de drogas autoinformado (RR 0,58, IC del 95%: 0,25 a 1,35, 1 estudio, N = 36)
A Cochrane systematic review with meta-analysis (Zankl et al., 2021, studies= 16, N= 1 110) investigated the efficacy and safety of using an opioid as compared to a sedative or non-pharmacological treatment for the treatment of neonatal abstinence syndrome (NAS) due to withdrawal from opioids. The results found:
moderate quality evidence that treatment failure is reduced by the use of an opioid compared to the use of the sedatives phenobarbital (RR 0.51, 95% CI 0.35 to 0.74; 6 studies, 458 infants) or chlorpromazine (RR 0.08, 95% CI 0.01 to 0.62; 1 study, 90 infants). There was little or no difference in treatment failure according to the type of opioid used (morphine, methadone or buprenorphine)
moderate quality evidence that the use of sublingual buprenorphine reduces duration of treatment (morphine vs bup MD 12.79, 95% CI 7.57 to 18.00; 3 studies, 112 infants) and hospitalisation (morphine vs bup MD 11.45, 95% CI 5.89 to 17.01; 3 studies, 113 infants) compared to the use of morphine
There is insufficient evidence to determine the effectiveness and safety of non-pharmacological interventions alone compared to non-pharmacological interventions plus a pharmacological agent (drug such as opioid or sedative).
En una revisión sistemática con metaanálisis (Cunill et al., 2015, 13 estudios, N = 1271) se halló que el tratamiento farmacológico del trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) no tenía efecto en:
la reducción del consumo de sustancias o la mejora de la retención en el tratamiento, aunque los resultados mostraron una reducción de pequeña a moderada de los síntomas del TDAH
Posiblemente beneficioso
comorbilidad
mejorar los resultados en salud mental, reducir el consumo de sustancias
no existe evidencia de que cualquier farmacoterapia sea particularmente beneficiosa en la comorbilidad de los trastornos de la personalidad con trastornos del consumo de sustancias
Efectividad desconocida
comorbilidad
mejorar los resultados en salud mental, reducir el consumo de sustancias
En una revisión sistemática (Perry et al., 2015) se halló que los tratamientos farmacológicos agonistas para los infractores que usan drogas no tenían efectos diferentes a las intervenciones no farmacológicas en:
la reducción del consumo de drogas
cuantificado (RR 0,72, IC del 95%: 0,51 a 1,00, 2 estudios, N = 237)
auto-informado (RR 0,61, IC del 95%: 0,31 a1,18, 3 estudios, N = 317)
la reducción de la actividad delictiva
detenciones (RR 0,60, IC del 95%: 0,32 a 1,14, 1 estudio, N = 62)
reingreso en prisión (RR 0,77, IC del 95%: 0,36 a 1,64, 3 estudios, N = 472)
En la misma revisión (Perry et al., 2015) se halló que los tratamientos farmacológicos antagonistas (naltrexona) no tenían efectos diferentes a las intervenciones no farmacológicas en:
la reducción del consumo de drogas (medida) (RR 0,69, IC del 95%: 0,28 a 1,70, 1 estudio, N = 63)
Al comparar las drogas, no hay diferencias significativas entre metadona frente a buprenorfina, diamorfina y naltrexona en cualquiera de las medidas de resultado.
Efectividad desconocida
no-drogas específicas
reducir las tasas de reincidencia carcelaria, reducir el consumo de sustancias
En una revisión sistemática (Marshall et al., 2014) se evaluaron farmacoterapias con diferentes medicamentos (p.ej. preparados que contienen tetrahidrocannabinol (THC) (2 estudios), antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI) (2 estudios), antidepresivos de acción mixta (3 estudios), anticonvulsivos y estabilizadores del estado de ánimo (3 estudios), antidepresivo atípico (2 estudios), ansiolítico (1 estudio), inhibidor de la recaptación de norepinefrina (1 estudio), modulador glutamatérgico (1 estudio), sin encontrar resultados concluyentes en:
la finalización del tratamiento;
la reducción del consumo de sustancias; y
la mejora de los síntomas de abstinencia y ansiedad.
Sin embargo, la revisión encontró que los preparados que contenían THC en comparación con placebo tenían más probabilidades de tener efecto que el placebo en:
Adherencia de personas en tratamiento (RR 1,29, IC del 95%: 1,08 a 1,55, 2 estudios, N = 207);
reducir los síntomas de abstinencia y ansiedad, pero esto no se pudo cuantificar
Una actualización de Marshall et al 2014 (Nielsen et al 2019) tampoco encontró resultados concluyentes; la evidencia sobre las farmacoterapias investigadas sigue siendo incompleta.
Efectividad desconocida
cannabis
reducir el consumo de sustancias, mantener a los pacientes en tratamiento
En una revisión sistemática (Castells et al., 2016, 26 ECA, N = 2 366) se halló que los psicoestimulantes no eran efectivos en:
la reducción del consumo de cocaína (siete estudios, incluyendo alrededor de 500 pacientes) (DME 0,116, IC del 95%: 0,027 a 0,2933);
la adherencia al tratamiento (16 estudios, incluyendo cerca de 1,300 participantes) (RR 0,971,00, IC del 95%: 0,89 93 a 1,0506);
la reducción de abandonos causados por eventos adversos (11 estudios, incluidos unos 1,000 pacientes) (RD 0,0100, IC del 95%: 0,0201 a 0,0301)
La misma revisión encontró evidencia de muy baja calidad de que los psicoestimulantes mejoraron la abstinencia sostenida de cocaína (RR 1,36, IC del 95%: 1,05 a 1,77, P = 0,02).
Pharmacotherapies (namely 23 different medications, including anticonvulsants, antidepressants, antipsychotics, dopamine agonists, medications for OUD, medications approved by the FDA for other substance use disorders (SUDs), psychostimulants, and various other pharmacotherapies) were found in a systematic review (Chan et al., 2020, 34 RCTs) to have no effect in:
reducing stimulant use
improving abstinence
The review found moderate-strength evidence that antidepressants (desipramine, bupropion, and fluoxetine) worsened retention. There was moderate- strength evidence that disulfiram worsened treatment retention (N = 605, RR 0.86, 95 % CI 0.77 to 0.95).
Treatment with psychostimulants warrant further study as the review found promising results that it may reduce cocaine use.
The majority of studies used methadone concurrently with the study medication, three studies used buprenorphine, and one study used diacetylmorphine. Also the majority of the studies enrolled participants who were already receiving opioid maintenance treatment.
Una revisión sistemática (Chan et al 2018, 46 ECA y 7 AS) sobre farmacoterapia para el uso de anfetaminas y/o metanfetaminas no encontró:
ninguna evidencia de efectividad de ningún tipo de fármaco en el aumento de la abstinencia, reducción del consumo, o mejora de las tasas de adherencia al tratamiento.
Hubo algunos indicios de que el metilfenidato y el topiramato pueden ser útiles para reducir el uso de metanfetaminas, pero es necesaria más investigación.
Different pharmacotherapy options for methamphetamine withdrawal were assessed in a systematic reivew with meta-analysis (Acheson et al., 2022, 9 RCTS of 6 medications, N= 242). Results found that:
Amineptine may reduce discontinuation rates (RR 0.22, 95% confidence interval [CI] 0.07, 0.72, p = 0.01), and improve global state (MD -0.49, 95% CI -0.80, -0.17), compared with placebo, however, this medication is no longer approved.
No other medications improved any domain when compared with placebo.
Una revisión narrativa (Fischer et al., 2015) sin metaanálisis concluyó que, a pesar de la disponibilidad de un numeroso cuerpo de estudio y de agentes analizados:
ninguna opción farmacológica ha demostrado ser efectiva hasta la fecha.
En una revisión sistemática con metaanálisis (Sawangjit et al., 2016, 14 estudios observacionales, N = 7 035 PWID) se halló que los programas de jeringuillas (PAJ) y jeringas en farmacias eran efectivos en:
la reducción de las conductas de riesgo entre las personas que se inyectan drogas en comparación con las que no tienen disponible el PAJ (OR = 0,50, IC del 95%: = 0,34 a 0,73) y los análisis de sensibilidad, excluyendo estudios con riesgo grave de sesgo (OR = 0,52, IC del 95%: = 0,32 a 0,84).
Physical exercise (and/or activity) was found in a systematic review (Thompson et al., 2020, 32 studies) to have no conclusive effects in:
improving substance use outcomes
reducing the risk of progression to alcohol and other drug use
supporting individuals to reduce alcohol and other drug use for harm reduction
promote abstinence and relapse prevention during and after treatment of alcohol and other drug use
A more specific but limited systematic review (Jake-Schoffman et al., 2020, 3 studies) analysed the effects of aerobic exercise interventions as adjunctive treatment for patients in opioid substitution treatment and also found no significant effects on substance use outcomes.
Physical exercise for substance use disorders patients (both aereobic programs and body–mind activities such as tai chi, yoga, or qigong) was found in a systematic review with meta-analysis (Giménez-Meseguer et al., 2020, 59 studies) to be effective in:
improving stress (SMD = 1.11 (CI: 0.31, 1.91); z = 2.73; p = 0.006)
depression (SMD = 0.63 (CI: 0.34, 0.92); z = 4.31; p < 0.0001).
All the studies included resulted in improvements in physical conditions expressed in terms of VO2, heart rate or performance in indirect tests that measure aerobic capacity.
When comparing the effects of aerobic-strength exercise with oriental practices, no relevant differences were found about the overall value of quality of life and mental health.
The results also showed a trend towards a positive effect on craving (SMD = 0.89 (CI: -0.05, 1.82); z = 1.85, p = 0.06) but not statistically significant.
Another systematic review with meta-analysis (Liu et al., 2020, 7 studies, N = 772) investigated specifically the effects of tai chi and Qigong exercise and found the latter (Qigong) effective in:
improving anxiety compared to that of medication (SMD = -1.12[− 1.47, − 0.78]), and no treatment control (SMD = -0.52[− 0.77, − 0.27]).
The effect of Tai Chi was comparable to treatment as usual (TAU) on depression (standardized mean difference (SMD) = − 0.17[− 0.52, 0.17]).
The role of physical activity in opioid substitution therapy was assessed in a narrative systematic review (Alpers et al., 2022) and results confirmed that:
physical activity has beneficial effects on physical fitness and mental health for patients in opioid substitution therapy
Likely to be beneficial
not-drug specific
improve mental health outcomes, improve psychosocial functioning
En una revisión sistemática (Bolier et al 2011) se halló que las intervenciones de la policía que abarcan la vigilancia regular y las visitas de agentes de paisano dirigidas a promover el servicio de alcohol de forma responsable y a prevenir la conducción bajo la influencia del alcohol, y que se dirigen a los camareros en los ambientes de ocio nocturno y locales autorizados llevaban a:
que las y los camareros de los bares sirvieran alcohol menos a menudo a los pseudo-clientes que se comportan como intoxicados (variación de resultados a través de tres estudios que van desde significativo a resultados no significativos estadísticamente).
En dos revisiones sistemáticas y en una revisión narrativa (EMCDDA, 2012) de la efectividad de la intervención policial o del aumento de la aplicación de las leyes de concesión de licencias para reducir los incidentes relacionados con el alcohol (Jones et al 2010; Bolier et al 2011) no se hallaron pruebas concluyentes con respecto a:
venta a menores de edad (resultados narrativos).
venta a clientes intoxicados (resultados narrativos).
En una revisión sistemática (Ker y Chinnock, 2008) se halló que las intervenciones policiales destinadas a reducir el movimiento de clientes entre bares, el consumo general de alcohol de los clientes y contener el consumo dentro de entornos más seguros eran efectivas en:
la reducción de los índices de agresión: el índice de agresión grave previa a la intervención en el área experimental fue un 52% superior a la tasa en el área de control. Después de la intervención, el índice de agresión grave en el área experimental fue un 37% menor que en el área de control.
En una revisión narrativa (Calafat, Juan y Espíritu, 2009) se halló que las intervenciones policiales en locales autorizados, con policías uniformados visitando pubs dos o tres veces por semana, llevaban a:
una reducción del 20% en las infracciones por desorden público registradas en el área de intervención, en comparación con ninguna reducción en el área de control.
En una revisión sistemática (Jones et al 2010) y en una revisión narrativa (EMCDDA, 2012) se halló que la intervención de la policía en locales de alto riesgo era una estrategia más efectiva que la de vigilancia de "bajo nivel" en:
la reducción de incidentes relacionados con el alcohol (sólo resultados narrativos).
Police-based diversion measures defined as measures involving “the police initiating and leading the intervention and the [people who use drugs] receiving a diversionary scheme to avoid a criminal record and any consequences that may result from continued formal contact with the criminal justice system”, have been evaluated in a narrative systematic review (Blais et al., 2022, 27 studies, US =17, Portugal = 5, Australia = 5) and were found to be effective in:
preventing criminal offending or future contacts with the criminal justice system
The analysis also showed promising results for improving participants' health and diminishing social costs as well as costs associated with processing drug-related offenses.
There was insufficient evidence to draw conclusions about the effect of police-based diversion measures on drug use, drug accessibility, or changes in participants’ socioeconomic conditions.
Findings from qualitative studies suggest that program acceptance by police officers, constructive intersectoral collaboration, clear eligibility criteria, and timely access to services seem to facilitate the implementation and delivery of police-based diversion measures.
The review solely focused on diversion measures that offered an alternative to a formal arrest (i.e., measures where arrest and criminal prosecution were only replaced by an administrative fine were not considered) and included
the Commissions for the Dissuasion of Drug Addiction (CDDA) in Portugal where drug use is decriminalized,
police-based diversion programs implemented in jurisdictions where drug use is still a criminal offense, such as the Law Enforcement Assisted Diversion (LEAD) program, which creates a de facto decriminalization of drug use and is implemented in several US cities,
police-based diversion programs rest on a mixture of de jure and de facto decriminalization implemented in Australia where the most common type of program is “cannabis cautioning”, where minor cannabis offenders are diverted away from the criminal justice system into education or treatment programs
Police-based diversion measures defined as measures involving “the police initiating and leading the intervention and the [people who use drugs] receiving a diversionary scheme to avoid a criminal record and any consequences that may result from continued formal contact with the criminal justice system”, have been evaluated in a narrative systematic review (Blais et al., 2022, 27 studies, US =17, Portugal = 5, Australia = 5) and found insufficient evidence to draw conclusionson:
on drug use, drug accessibility, or changes in participants’ socioeconomic conditions.
However police-based interventions were found to be effective in preventing criminal offending or future contacts with the criminal justice system. The analysis also showed promising results for improving participants' health and diminishing social costs as well as costs associated with processing drug-related offenses.
Findings from qualitative studies suggest that program acceptance by police officers, constructive intersectoral collaboration, clear eligibility criteria, and timely access to services seem to facilitate the implementation and delivery of police-based diversion measures.
The review solely focused on diversion measures that offered an alternative to a formal arrest (i.e., measures where arrest and criminal prosecution were only replaced by an administrative fine were not considered) and included
the Commissions for the Dissuasion of Drug Addiction (CDDA) in Portugal where drug use is decriminalized,
police-based diversion programs implemented in jurisdictions where drug use is still a criminal offense, such as the Law Enforcement Assisted Diversion (LEAD) program, which creates a de facto decriminalization of drug use and is implemented in several US cities,
police-based diversion programs rest on a mixture of de jure and de facto decriminalization implemented in Australia where the most common type of program is “cannabis cautioning”, where minor cannabis offenders are diverted away from the criminal justice system into education or treatment programs
En una revisión sistemática con metaanálisis (Melendez-Torres et al., 2016, 10 estudios) se halló que las intervenciones para el desarrollo juvenil positivo (DJP), es decir, programas que favorecen la promoción de cualidades positivas, no tenían efectos significativos en:
En una revisión de evidencia (NHS, 2016) se halló que la profilaxis previa a la exposición del VIH en adultos de alto riesgo era efectiva en:
reducir el riesgo relativo de adquirir la infección por VIH en las siguientes cantidades en hombres o mujeres transexuales que tienen relaciones sexuales con hombres,
44% en comparación con placebo (1RCT 'Iprex', n = 2 441; Truvada dado diariamente; número necesario a tratar [NNT] 62 por año)
86% en comparación con ninguna profilaxis (1 ECA 'PROUD', n = 523; Truvada dado diariamente; NNT 13 por año)
86% en comparación con placebo (1 ECA 'IPERGAY', n = 400; Truvada dado 'a demanda'; NNT 18 por año)
reducir el riesgo relativo de adquirir la infección por VIH en parejas heterosexuales serodiscordantes en un 75% en comparación con placebo (1 ECA ‘Patrners PreP’, n = 3 136, una vez al día de Truvada, población miTT; NNT 68 por año).
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Patnode et al., 2014) se halló que las intervenciones conductuales (incluyendo el cribado universal, las intervenciones breves y la remisión a tratamiento) implementadas en los entornos de atención primaria y dirigidas a jóvenes que no buscan o se identifican como necesitados de tratamiento especial no tienen efectos significativos en:
la prevención o la reducción del consumo ilícito de drogas (6 estudios)
En una revisión sistemática (Legisetty et al., 2017, 35 estudios) se analizaron modelos basados en la atención primaria para el tratamiento de la sustitución de opiáceos para identificar las estructuras y los procesos de los modelos asociados
con la mejora de los resultados del paciente. Si bien algunos modelos, a saber, los modelos de prestación de cuidados multidisciplinarios y coordinados fueron comunes a la mayoría de los estudios y mostraron una asociación positiva con algunos resultados, en general la revisión no pudo encontrar una correlación significativa entre los modelos y/o componentes en:
la mejora de los resultados del tratamiento de los pacientes
En una revisión narrativa (Calafat Juan y Espíritu, 2009) y en una revisión sistemática (Ker y Chinnock, 2008), incluyendo 23 estudios (ECA, 10 ensayos controlados no aleatorios y 5 ECAD) se halló que la promoción del consumo moderado de alcohol y/o la política de prevención de lesiones eran más efectivos que la no-intervención en:
la reducción de accidentes de vehículos individuales en un 4% después de seis meses, 11% después de 12 meses, 18% después de 24 meses, y 23% después de 36 meses.
En una revisión sistemática (ECDC/EMCDDA, 2018) se halló que la provisión de vacunación contra el VHB con serología desconocida o negativa era efectiva en:
Un análisis de revisiones (MacArthur et al., 2014, N = 25 revisiones), sin metaanálisis, concluyó que hay:
evidencia tentativa para apoyar la efectividad del suministro de parafernalia estéril de inyección en la reducción de las conductas de riesgo por inyección (N = 15 estudios, 10 positivos, 5 sin asociación).
Una revisión narrativa (Fischer et al., 2015), sin metaanálisis, concluyó que hay:
alguna evidencia que apoya la efectividad del manejo de contingencias en los resultados, como la adherencia al tratamiento y los resultados conductuales, p.ej., reducir el consumo, la abstinencia, pero evidencia mixta en relación con los resultados sociales, p.ej., la vivienda y el empleo, aunque en el corto plazo del tratamiento.
Posiblemente beneficioso
cocaína
reducir el consumo de sustancias, mantener a los pacientes en tratamiento
Psychosocial interventions delivered to people affected by someone else's addiction (problematic alcohol use, substance use, gambling or gaming) were assessed in a systematic review with meta-analysis ((Merkouris et al., 2022). Interventions included therapist interventions, delivered individually, in group and/or self-directed; cognitive–behavioural programmes based on CRAFT methodology that helps affected others to engage treatment-resistant addicted individuals into treatment and improve the affected other’s quality of life; coping skills training and other type of interventions. The results found beneficial intervention effects over control groups at post-intervention:
on some affected other
depressive symptomatology (SMD = -0.48, 95% CI = -0.67, -0.29),
life satisfaction (SMD = -0.37, 95% CI = -0.71, -0.03)
and coping style (SMD = -1.33, 95% CI = -1.87, -0.79)
on the addicted person
treatment entry (RR = 0.86, 95% CI = 0.75-0.98)
on relationship functioning outcomes
marital discord, SMD = -0.40, 95% CI = -0.61, -0.18)
No beneficial intervention effects were identified at short-term follow-up (4-11 months post-treatment). The beneficial intervention effects identified at post-treatment remained when limiting to studies of alcohol use and therapist-delivered interventions.
Likely to be beneficial
not-drug specific
improve behavioural life skills, improve mental health outcomes, improve psychosocial functioning
Psychosocial interventions for Amphetamine-type stimulants (ATS - meth/amphetamine and ecstasy) use were found in review of reviews with meta-analysis (Tran et al., 2021) that:
membership of a psychological intervention group was associated with an important reduction in drug usage (risk ratio (RR) 0.80, 95% CI: 0.75 to 0.85, high-quality evidence)
the combination of therapies reduced 1.51 day using drugs in the preceding 30 days (95% CI: −2.36 to −0.67) compared to cognitive behavioural therapy intervention alone (high-quality evidence)
compared to usual care, cognitive behavioural therapy was less likely to be retained at follow-up (RR 0.89, 95% CI: 0.82 to 0.97; high-quality evidence). However, the additional of contingency management strategy can make an important improvement upon retention (RR 1.42, 95%CI: 1.25 to 1.62)
Psychosocial interventions considered in the analysis were:
Psychosocial interventions for Amphetamine-type stimulants (ATS - meth/amphetamine and ecstasy) use were found in review of reviews with meta-analysis (Tran et al., 2021) that:
patients in psychological interventions used injectables substantially less (odds ratio (OR) 0.35, 95% CI: 0.24 to 0.49, low quality evidence)
the risk of unsafe sex in the psychosocial intervention group was lower than in the control group (RR 0.49, 95% CI: 0.34 to 0.71, moderate quality evidence)
Psychosocial interventions considered in the analysis were:
Psychosocial interventions for family members affected of other members’ substance abuse were found in a systematic review with meta-analysis (Rushton et al., 2023, 19 studies, 10 incl. metanalysis) to have a significant effect on:
reducing depression (RTCs = 3, SMD= 0.50, 95% CI 0.21 to 0.79) and in non-RTCs (d =0.50, 95% CI 0.17 to 0.82)
decreasing distress (SMD=0.28, 95% CI 0.03, 0.54) and in non-RTC (d = 0.44, 95% CI 0.13, 0.75)
improving family functioning (d = 0.51, 95% CI 0.28, 0.73) and coping (d = 0.81, 95% CI 0.29, 1.33).
Likely to be beneficial
not-drug specific
improve mental health outcomes, improve psychosocial functioning
Un análisis de revisiones (MacArthur et al., 2014, N = 25 revisiones), sin metaanálisis, concluyó que hay:
evidencia insuficiente para apoyar la efectividad del trabajo de campo, incluyendo las actividades de IEC para reducir infecciones por VIH (N = 3 estudios, 3 positivos)
evidencia insuficiente para apoyar la efectividad del trabajo de campo, incluyendo las actividades de IEC para reducir las infecciones por VHC (N = 1 estudio, 1 positivo)
Efectividad desconocida
anfetaminas, opiáceos
reducir las enfermedades infecciosas
Intervenciones conductuales de reducción de daños, intervenciones de IEC (información, educación, comunicación)
Psychosocial interventions involving information, education, counselling and/or skills training (IECS) were found in a systematic review (Palmateer et al., 2022, 27 systematic review, 61 studies) to have sufficient evidence in:
the prevention of injecting risk behaviours and injecting frequency among PWID.
A Cochrane systematic review with meta-analysis (McGovern et al., 2021 a, studies=22, N= 2 274) assessed complex psychosocial interventions targeting substance use in parents of children under the age of 21 years. Interventions were found to be effective in:
reducing the frequency at which parents use alcohol and drugs
low-quality evidence that psychosocial interventions targeting substance use only may not reduce the frequency of alcohol (6 months: SMD −0.35, 95% CI −0.86 to 0.16; 2 studies, 89 participants and 12 months: SMD −0.09, 95% CI −0.86 to 0.61; 1 study, 34 participants) or drug use (6 months: SMD 0.01, 95% CI −0.42 to 0.44; 2 studies; 87 participants and 12 months: SMD −0.08, 95% CI −0.81 to 0.65; 1 study, 32 participants)
Integrated psychosocial interventions which combine parenting skills interventions with a substance use component may show the most promise (low quality evidence)
integrated interventions which combined both parenting- and substance use- targeted components may reduce alcohol misuse with a small effect size (6 months: SMD −0.56, 95% CI −0.96 to −0.16 and 12 months: SMD −0.42, 95% CI −0.82 to −0.03; 2 studies, 113 participants) and drug use (6 months: SMD −0.39, 95% CI −0.75 to −0.03 and 12 months: SMD −0.43, 95% CI −0.80 to −0.07; 2 studies, 131 participants)
Authors also found
that whilst it appears that mothers may benefit less than fathers from intervention, caution is advised in the interpretation of this evidence, as the interventions provided to mothers alone typically did not address their substance use and other related needs.
low-quality evidence from few studies that interventions involving children are not beneficial.
A more comprehensive narrative review (McGovern et al., 2021 b, studies=58) investigating the adverse health and social outcomes derived by the the substance use of a close relative, found behavioural interventions to be effective in:
improving the social wellbeing of family members (reducing intimate partner violence, enhancing relationship satisfaction and stability and family functioning) when delivered conjointly with the substance user and the affected family members.
Also an affected adult family members may derive psychological benefit from an associated individually focused therapeutic intervention component.
However no interventions fully addressed the complex multidimensional adversities experienced by many families affected by substance use and further research is needed to determine the effect of a multi-component psychosocial intervention, which seeks to support both the substance user and the affected family member.
Likely to be beneficial
alcohol, not-drug specific
improve behavioural life skills, improve psychosocial functioning, improve recovery outcomes
Una revisión sistemática (Klimas et al, 2018, 7 ensayos, n=825, evidencia de baja a muy baja calidad) que comparara diferentes tipos de intervenciones psicosociales no encontró resultados claros de superioridad en:
La reducción del consumo de alcohol entre personas que consumen drogas ilícitas (principalmente opiáceos y estimulantes).
Las intervenciones psicosociales comparadas incluyeron, entre otros, programas de 12 pasos, intervenciones educativas puntuales, entrevistas motivacionales y tratamiento habitual.
En una revisión sistemática con metaanálisis (Gates et al., 2016, 23 ECA, N = 4 045) se halló que las terapias conductuales (incluyendo terapias cognitivo-conductuales (TCC), las entrevistas motivacionales (MI) y el manejo de contingencias) eran más efectivas que las condiciones de control en:
completar el tratamiento (tamaño del efecto (TE) 0,71, IC del 95%: 0,63 a 0,78, 11 estudios, N = 1 424)
reducir el consumo (MD 5,67, IC del 95%: 3,08 a 8,26, seis estudios, N = 1 144)
mejora de la abstinencia (RR 2,55, IC del 95%: 1,34 a 4,83, seis estudios, N = 1 166)
reducir los síntomas de dependencia (diferencia de medias estandarizada (DME) 4,15, IC del 95%: 1,67 a 6,63, cuatro estudios, N = 889)
reducir los problemas relacionados con el cannabis (DME 3,34, IC del 95%: 1,26 a 5,42, seis estudios, N = 2 202)
El mismo metaanálisis también encontró que:
Las intervenciones de más de cuatro sesiones impartidas durante más de un mes (de alta intensidad) produjeron resultados consistentemente mejorados (particularmente en términos de frecuencia de consumo de cannabis y severidad de la dependencia) a corto plazo en comparación con las intervenciones de baja intensidad
La evidencia más consistente apoya el uso de la terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia de mejora motivacional (TMM) y particularmente su combinación para ayudar con la reducción de la frecuencia del consumo de cannabis y la severidad de la dependencia a comienzos del seguimiento
Los datos de cinco de seis estudios apoyaron la utilidad de añadir incentivos basados en cupones para análisis de orina negativos a cannabis para mejorar el efecto del tratamiento en la frecuencia del consumo de cannabis
La evidencia sobre la asesoría en materia de drogas, el apoyo social, la prevención de recaídas y la meditación de atención plena (mindfulness) fue débil porque los estudios identificados fueron pocos, la información sobre los resultados del tratamiento es insuficiente y las tasas de adherencia al tratamiento son bajas.
Las terapias conductuales dirigidas específicamente a adolescentes se analizaron en una revisión sistemática sin metaanálisis (Hogue et al., 2014, 8 ECA) que llegó a las mismas conclusiones: ver comentario para el resto del texto
La TCC está bien establecida, pero fue superada por tratamientos de familia en varios ensayos
La TCC a nivel de grupo o a nivel individual es igualmente efectiva
La EM como único enfoque ha dado resultados mixtos
Los modelos integrados uniformemente tuvieron buenos resultados
Posiblemente beneficioso
cannabis
mejorar el funcionamiento psicosocial, reducir el consumo de sustancias
En una revisión sistemática (Perry et al., 2015a) se halló que las intervenciones psicosociales para las mujeres infractoras consumidoras de drogas no tenían efectos distintos al tratamiento habitual en:
la reducción del consumo de drogas (RR 0,65, IC del 95%: 0,20 a 2,12, 1 estudio, N = 77)
En una revisión sistemática de cinco ensayos de control aleatorios (N = 184 participantes, OMS 2009) se halló que la asistencia psicosocial (manejo de contingencias, refuerzo de la comunidad, apoyo psicoterapéutico y terapia familiar) combinada con tratamiento farmacológico fueron efectivos en:
el aumento de las tasas de finalización del tratamiento (RR 1,68, IC del 95%: 1,11 a 2,55, evidencia de calidad moderada);
la reducción de las tasas de recidiva en el seguimiento (RR 0,41, IC del 95%: 0,27 a 0,62, evidencia de calidad moderada).
En una revisión sistemática (OMS, 2009, 3 ECA, N = 388) se halló que el tratamiento con metadona más intervención psicosocial en comparación con tratamiento con metadona sólo era más efectivo en:
la reducción del consumo de heroína (RR 0,69, IC del 95%: 0,53 a 0,91)
En un estudio nacional de cohortes (Pierce et al., 2015, N = 151 983) se halló que los pacientes que recibieron tratamiento farmacológico con terapia de opiáceos con apoyo psicológico tenían:
menos riesgo de intoxicación mortal por drogas en comparación con los inscritos sólo en la intervención psicológica (cociente de riesgo ajustado para apoyo psicológico únicamente, aHR = 2,07, IC del 95%: 1,75 a 2,46)
Beneficioso
opiáceos
reducir la mortalidad, reducir el consumo de sustancias
En una revisión sistemática (OMS 2009, 3 ECA, N = 500) se halló que las intervenciones psicosociales, añadidas al tratamiento de mantenimiento con metadona, sólo diferían del tratamiento de mantenimiento con metadona en:
adherencia de pacientes al tratamiento (RR 0,94, IC del 95%: 0,85 a 1,02).
Los tratamientos con antidepresivos y psicosociales se analizaron en un examen exhaustivo (EMCDDA 2015) que constató que:
los antidepresivos tienen poco efecto en el mantenimiento de la abstinencia. Cuando un antidepresivo es efectivo en el tratamiento de la depresión aguda, sólo hay una reducción relativa en el consumo de sustancias psicoactivas
se han investigado diferentes psicoterapias, como la TCC, la Facilitación de Doce Pasos y la entrevista motivacional sobre la depresión mayor o sobre los trastornos de consumo de sustancias, sin llegar a un resultado concluyente
Efectividad desconocida
comorbilidad
mejorar los resultados en salud mental, reducir el consumo de sustancias
Substitution therapy has already proved to be effective for smoking and opioid use. Evidence is emerging around the effectiveness of pychostimulants prescription for stimulants related problems.
Psychostimulants, namely modafinil, methylphenidate, or amphetamines (mixed amphetamine salts, lisdexamphetamine, and dextroamphetamine) were found in a systematic review (Tardelli et al., 2020, 38 RCTs, N = 2889) to be effective in:
increasing rates of sustained abstinence [risk ratio (RR) = 1.45, 95% confidence interval (CI) = (1.10, 1.92)] and duration of abstinence [mean difference (MD) = 3.34, 95%CI = (1.06, 5.62)], particularly in patients with cocaine use disorder (although very low-quality evidence).
Prescription amphetamines were particularly beneficial in promoting sustained abstinence in patients with cocaine use disorder [RR = 2.44, 95% CI = (1.66, 3.58)], and
higher doses of PPs (eg. >60 mg/dose of dextroamphetamine) were particularly efficacious for treatment of cocaine use disorder [RR = 1.95, 95% CI = (1.38, 2.77)].
Treatment with prescription amphetamines also yielded more cocaine-negative urines [MD = 8.37%, 95% CI = (3.75, 12.98)].
There was no effect of PPs on the retention in treatment.
Psychotherapy interventions (individual (CBT, IPSRT, family focused therapy) and group interventions) were found in a systematic review (Crowe et al., 2021, 7 studies) to have no conclusive effects in:
improving mental health and treatment outcomes (i.e. improving mood outcomes and reducing use)
Unknown effectiveness
not-drug specific
improve mental health outcomes, reduce substance use
Una revisión narrativa (Calafat, Juan y Espíritu, 2009) encontró alguna evidencia que sugiere que los sistemas de vigilancia de los pubs tienen un importante efecto deseable sobre:
la reducción de la delincuencia (sólo resultados narrativos).
Psychosocial interventions were found in a systematic review (Terplan et al., 2015) to have no statistically significant different effect than other standard care interventions in:
improving retention in treatment (RR 0.99, 95 % CI 0.93 to 1.06, 9 studies, N=743)
improving abstincence (RR 1.14, 95 % CI 0.75 to 1.73, 3 studies, N=367)
reducing pre-term birth (RR 0.71, 95 % CI 0.34 to 1.51, 3 studies, N=264)
reducing low birth weight (RR 0.72, 95 % CI 0.36 to 1.43, 1 study, N=160)
En dos revisiones sistemáticas (Jones et al, 2010; Ker y Chinnock, 2008) el reemplazo de vasos de cerveza con vidrio templado resultó causar aún más daño:
el vidrio en estudio causó más lesiones que el control (sólo resultados narrativos).
Evidencia de inefectividad
alcohol
reducir lesiones y daños
Capacitación a personal de hostelería sobre dispensación responsable de bebidas alcohólicas
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Maduro et al., 2014, 8 revisiones y 21 estudios) el tratamiento residencial mostró resultados mixtos en comparación con otras intervenciones en:
Una revisión sistemática de un pequeño número de estudios que evalúan la aceptación y la viabilidad de los programas de tatuajes y piercing corporal seguros, en prisión (ECDC/EMCDDA,2018) sugiere que estos no tienen ningún efecto significativo en:
la reducción de infecciones transmitidas por virus sanguíneos.
Pero es necesaria más investigación.
Efectividad desconocida
no-drogas específicas
reducir las enfermedades infecciosas
Programas de tatuajes y piercings corporales seguros
Una revisión sistemática sin metaanálisis (Esrick et al 2018, 17 estudios) halló que las tácticas para infundir miedo y los mensajes basados en el miedo pueden ser eficaces para prevenir el uso indebido de sustancias. Los estudios se centraron en campañas que abordan el consumo de tabaco, alcohol, cannabis o metanfetamina.
Efectividad desconocida
reducir el consumo de sustancias
Tácticas para infundir miedo y mensajes basados en el miedo
School health services were found in a systematic review with meta-analysis (Montgomery et al., 2021) to be effective (moderate quality evidence) in:
reducing drinking alcohol (60.1% vs. 70.5%, p < .001),
reducing using drugs (28.0% vs. 38.3%, p < .001)
School health services were also found to be associated with reductions in suicide planning (male: 7.1% vs. 7.7%, p < .01), hospitalization (relative risks 3.403, 95% confidence interval [CI] 1.536 to 8.473, p < .05), emergency department visits (odds ratio .85, 95% CI .75 to .95, p ¼ .006), school absence (odds ratio .78, 95% CI .69 to .87, p < .0001), carrying weapons (male: 16.1% vs. 25.1%, p < .01), fighting (male: 32.6% vs. 43.1%, p < .01), sexual activity (53.5% vs. 60.5%, p < .05) and physical activity (female: 57.4% vs. 50.4%, p < .01).
Los programas escolares de prevención, específicos sobre alcohol, han demostrado ser efectivos en una revisión sistemática (Foxcroft et al., 2011A) de 53 ECA en:
reducir el abuso de alcohol en adolescentes (resultados estadísticamente significativos en 6 de 11 ensayos específicos sobre alcohol).
Posiblemente beneficioso
alcohol
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares de prevención específicos sobre alcohol
En una revisión sistemática (Carney et al., 2016, 6 ECA, N = 1.176) se halló que las intervenciones escolares breves no presentaban efectos diferentes a las intervenciones únicamente informativas (p.ej. materiales generales de promoción de la salud e información sobre reducción de daños) en:
la reducción del consumo de alcohol y de cannabis
la reducción de conductas de tipo delictivo
Se encontró evidencia de muy baja calidad de que las intervenciones escolares breves pueden ser más efectivas para reducir el consumo de alcohol y cannabis que la no intervención (por ejemplo, cuando se compara solamente con la evaluación) y que estas reducciones se mantuvieron en el seguimiento a largo plazo, sin embargo, es prematuro asumir estos resultados como definitivos.
Multiple health behaviour change interventions target risk factors in combination and are a promising method to improve lifelong health. This approach capitalises on evidence that changing one lifestyle behaviour could increase self-efficacy to improve others. Given that teaching time is often restricted, interventions that simultaneously address multiple risk behaviours are particularly advantageous in school settings. eHealth interventions (delivered via the internet, computers, tablets, mobile technology, or tele-health) offer increased student engagement, fidelity, and scalability, and internet technology is becoming increasingly embedded in school education.
School-based eHealth multiple health behaviour change interventions were found in a systematic review with meta-analysis (Champion et al., 2019, 18 studies, N = 18 873 students) to have no effect in:
reducing alcohol use or smoking
The interventions significantly increased fruit and vegetable intake (standard mean difference 0·11, 95% CI 0·03 to 0·19; p=0·007) and both accelerometer-measured (0·33, 0·05 to 0·61; p=0·02) and self-reported (0·14, 0·05 to 0·23; p=0·003) physical activity, and reduced screen time (–0·09, –0·17 to –0·01; p=0·03) immediately after the intervention; however, these effects were not sustained at follow-up when data were
available.
En una revisión sistemática (Foxcroft et al., 2011) de 53 ECA los programas escolares de prevención genéricos (sin incluir enfoques de habilidades para la vida vida/sociales, véase arriba) no han mostrado evidencia suficiente de efectividad en:
la reducción del abuso de alcohol en adolescentes (no hay evidencia estadísticamente significativa en 24 de los 39 ensayos revisados).
School-based multicomponent positive psychology interventions aim at increasing well-being indicators of mental health (i.e., subjective and psychological well-being) and reducing the most common psychological distress indicators (i.e., depression, anxiety, and stress) in adolescents. Positive psychology interventions originated as scientifically-based interventions that focus on strengthening positive emotions, thoughts, and behaviors through activities that can be easily implemented in daily routines. Multicomponent positive psychology interventions are based on a variety of individual exercises targeting two or more theoretically relevant well-being components and are conducted within an integral program, decreasing the risk of relapse and increasing the probability of spill-over effects and synergy between activities, thus being more likely to provide long-term effects.
School-based multicomponent positive psychology interventions were found in a systematic review with meta-analysis (Tejada-Gallardo et al., 2020, 9 studies, N= 4 898) to be effective in improving:
subjective well-being (g = 0.24, 95% CI 0.11–0.38, p = 0.000),
psychological wellbeing (g = 0.25, 95% CI 0.01–0.51, p <0.05),
and depression symptoms (g = 0.28, 95% CI 0.13–0.43, p = 0.000).
Removing low-quality studies led to a slight decrease in the effect sizes for subjective well-being and a considerable increase for psychological well-being and depression symptoms.
Beneficial
not-drug specific
improve behavioural life skills, improve mental health outcomes, improve psychosocial functioning
Una revisión sistemática reciente (MacArthur et al 2018) de 70 ECA abordando dos o más conductas de riesgo (con un período de seguimiento de al menos seis meses) y dirigidos a niñas y niños de hasta 18 años de edad, encontró que:
las intervenciones escolares universales sobre conductas de riesgo múltiple fueron beneficiosas para prevenir el consumo de alcohol (OR 0,72, IC del 95% 0,56 a 0,92; estudios n=8; 8751 participantes; evidencia de calidad moderada) con un seguimiento de hasta 12 meses
Una reciente revisión sistemática (MacArthur et al 2018) de 70 ECA abordando dos o más conductas de riesgo (con un período de seguimiento de al menos seis meses) y que se dirigen a niñas y niños de hasta 18 años de edad encontró que:
no hay efectos claros de las intervenciones escolares universales sobre conductas de riesgo múltiple en la prevención del consumo de cannabis (OR 0,79, IC del 95% 0,62 a 1,01; P- 0,06; n=6 estudios; 4140 participantes; I2=0%; evidencia de calidad moderada)
Una revisión sistemática reciente (MacArthur et al 2018) de 70 ECA abordando dos o más conductas de riesgo (con un período de seguimiento de al menos seis meses) y dirigidos a niñas y niños de hasta 18 años de edad, encontró que:
Las intervenciones escolares universales de conductas de riesgo múltiple pueden ser eficaces para prevenir el consumo de drogas ilícitas (OR 0,74, IC del 95% 0,55 a 1,00; estudios n=5; 11058 participantes; evidencia de baja calidad) con un seguimiento de hasta 12 meses
Una revisión sistemática reciente (MacArthur et al 2018) de 70 ECA abordando dos o más conductas de riesgo (con un período de seguimiento de al menos seis meses) y dirigidos a niñas y niños de hasta 18 años de edad, encontró que:
Las intervenciones escolares universales sobre conductas de riesgo múltiple fueron beneficiosas para prevenir el consumo de tabaco (OR 0,77, IC del 95% 0,60 a 0,97; estudios n-9; 15.354 participantes) con un seguimiento de hasta 12 meses.
En una revisión sistemática con metaanálisis (Farrington y Ttofi, 2010, 53 evaluaciones de programas diferentes) se halló que los programas escolares para reducir la intimidación eran efectivos en:
reducir la intimidación y la victimización (44 programas evaluados). En promedio, la intimidación disminuyó entre el 20% y el 23% y la victimización disminuyó entre el 17% y el 20%;
los resultados muestran que la efectividad de los programas aumenta con la edad del alumnado (el OR medio ponderado para la intimidación aumenta constantemente con la edad: 1,21 (6-9 años), 1,23 (10 años), 1,44 (11-12 años) y 1,53 (13-14 años));
los elementos más importantes de los programas que se asociaron con una disminución de la intimidación fueron la formación/reuniones de padres y madres, los métodos disciplinarios y la duración e intensidad del programa para docentes y alumnado;
los elementos más importantes de los programas que se asociaron a una disminución de la victimización, fueron los métodos disciplinarios, la duración e intensidad del programa para alumnado y maestros, y el uso de vídeos;
el trabajo con pares se asoció con un aumento de la victimización.
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Friedrichs et al., 2016, 25 estudios, N = 8 729) se halló que la toma de decisiones compartida (TDC) como medio para involucrar a los pacientes en la toma de decisiones médicas y la coincidencia de las preferencias de los pacientes con los tratamientos no tenía efecto en:
Spiritual/religious (S/R) interventions for substance use disorders were found in a systematic review and meta-analysis (Hai et al 2019) to have
no significant effect when compared to inactive controls such as no treatment (6 studies, d =0.537, 95% CI = -0.316 to 1.390);
significant effect when compared to other interventions (16 studies, all comparing 12-step-oriented interventions to other interventions, d =0.176, 95% CI = -0.001 to 0.358).
Una revisión narrativa que incluye los resultados de un ECA (N= 326) (Velleman 2009), muestra evidencia de que la formación específica proporcionada a jóvenes para influirse unos a otros no es efectiva en:
reducir el consumo de alcohol y tabaco;
aumentar el conocimiento y modificar las actitudes sobre alcohol y tabaco
Efectividad desconocida
alcohol, tabaco
mejorar el conocimiento, reducir el consumo de sustancias
Enfoques dirigidos por pares en el marco de los programas escolares
En una revisión sistemática (Faggiano et al, 2014) se halló que los programas enfocados en el conocimiento no tienen efectos diferentes que los programas escolares habituales o ninguna intervención en:
mejorar el conocimiento sobre drogas de quienes participan (DME 0,91, IC del 95%: 0,42 – 1,14, 1 estudio, N = 165);
la reducción del consumo ilícito de drogas
Efectividad desconocida
no-drogas específicas
mejorar el conocimiento, reducir el consumo de sustancias
Programas escolares basados en el incremento de la información sobre drogas
En una revisión sistemática (Faggiano et al., 2014) se halló que los programas basados en el desarrollo de habilidades para la vida tenían una tendencia más positiva que los planes de estudios habituales en:
reducción del consumo de cannabis a <12 meses de seguimiento (RR 0,90, IC del 95%: 0,81 a 1,01, 4 estudios, N = 9.456);
reducción del consumo de cannabis a >12 meses de seguimiento (RR 0,86, IC del 95%: 0,74 a 1,00, 1 estudio, N = 2.678)
Posiblemente beneficioso
cannabis
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares basados en habilidades para la vida
En una revisión sistemática (Faggiano et al., 2014) se halló que los programas de habilidades para la vida tenían una tendencia más positiva que los programas de estudios habituales en:
la reducción del consumo de drogas duras a <12 meses de seguimiento (RR 0,69, IC del 95%: 0,40 a 1,18, 1 estudio, N = 2.090)
la reducción del consumo de drogas duras a >12 meses de seguimiento (MD-0,01, IC del 95%-0,06 a 0,04, 1 estudio, N = 1075)
Efectividad desconocida
opiáceos
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares basados en las habilidades para la vida
En un examen de las revisiones de las campañas en los medios de comunicación (Buhler y Kröger, 2006) se halló que las campañas de medios de comunicación únicamente (no asociadas con otros componentes, como programas escolares, comunitarios o nacionales) no eran efectivas para reducir el consumo de tabaco.
En una revisión narrativa (Wakefield 2010) se halló que, en general, las campañas aisladas sobre el consumo de alcohol realizadas a través de los medios de comunicación, eran inefectivas, basándose en los siguientes resultados:
las advertencias en las botellas de bebidas alcohólicas, como medida aislada, no tienen efecto alguno sobre el consumo de alcohol. Las campañas para reducir el consumo de alcohol han tenido poco éxito. La mayoría han sido dirigidas a las y los jóvenes, pero los efectos potenciales, generalmente, han sido eclipsados por estrategias amplias de marketing de alcohol sin restricción y la percepción del consumo como norma social.
las campañas de consumo seguro patrocinadas por la industria del alcohol han sido ineficaces a la hora de cambiar las conductas de consumo de alcohol, ya que los mensajes son considerados como ambiguos por los receptores.
Evidencia de inefectividad
alcohol
reducir las conductas de riesgo, reducir el consumo de sustancias
En una revisión sistemática (Faggiano et al., 2014) se encontró que los programas escolares basados en enfoques de competencia social eran más efectivos que los planes de estudios habituales en:
la reducción del consumo de cannabis a < 12 meses de seguimiento (RR 0,88, IC del 95%: 0,72 a 1,07, 3 estudios, N = 10 716);
la reducción del consumo de cannabis a >12 meses de seguimiento (RR 0,95, IC del 95%: 0,81 a1,13, 1 estudio, N = 5 862)
la reducción del consumo de drogas duras (sólo un estudio que no proporciona datos para el metaanálisis encontró un efecto protector significativo)
Efectividad desconocida
cannabis, opiáceos
reducir el consumo de sustancias
Programas escolares basados en la influencia social
En una revisión sistemática (EMCDDA 2017-no publicada, basada en Mazerolle et al., 2007), se halló que los enfoques de aplicación de la ley en la calle (incluyendo la vigilancia en toda la comunidad, la vigilancia orientada a problemas, la vigilancia de los puntos calientes y el modelo estándar de vigilancia) eran efectivos en:
la reducción de las infracciones por drogas (OR 1,53, IC del 95%: 0,75 a 3,13)
vigilancia orientada a problemas (OR 2,44, IC del 95%: 1,30 a 4,60)
vigilancia en toda la comunidad (OR 1,85, IC del 95%: 1,53 a 2,22)
la reducción de llamadas pidiendo servicios relacionadas con drogas (OR 1,33, IC del 95%: 1,07 a 1,65)
vigilancia orientada a problemas (OR 1,44, IC del 95%: 1,16 a 1,77)
Las directrices internacionales basadas en la evidencia (OMS, 2014) recomiendan encarecidamente aconsejar a las mujeres embarazadas dependientes de opiáceos que utilicen el tratamiento sustitutivo en lugar de intentar la desintoxicación de opiáceos.
Beneficioso
opiáceos
mejorar los resultados obstétricos, mejorar los resultados del tratamiento
Maintenance treatment with different medications was assessed in a systematic review (Minozzi et al., 2014, 2 studies, N=189 aged 14-21) finding no conclusive results on:
completion of treatment;
reducing the use of substances; and
improving health and social status.
Among the studies, one (N=152) compared Buprenorphine-Naloxone maintenance with buprenorphine detoxification and found:
the maintenance treatment group had fewer drop out (RR 0.37, 95 % CI 0.26 to 0.54);
but no differences were found for opioid use (RR 0.97, 95 % CI 0.78 to 1.22)
Hay evidencia de una revisión narrativa que incluye resultados (Faggiano 2008, 1 ECA, N = 271) de que dichas intervenciones a corto y medio plazo pueden ser efectivas para mejorar en los jóvenes:
el conocimiento del programa (z = 7,03, p < 0,01)
el enfoque emocional (z = 3,67, p < 0,01)
el enfoque basado en el apoyo social (z = 2,20; p < 0,05)
la expectativa de reducción de la tensión (z = 2,26; p < 0,05)
Un análisis de revisiones (MacArthur et al., 2014, N = 25 revisiones), sin metaanálisis, concluyó que hay:
evidencia insuficiente para apoyar la efectividad de la base farmacéutica de PAJ en la prevención de infecciones por el VIH (N = 4 estudios, 4 positivos)
evidencia insuficiente para apoyar la efectividad de la provisión de jeringas a través de la máquina expendedora, en la prevención de las infecciones por VIH (N = 1 estudio, 1 ninguna asociación) y la reducción de las conductas de riesgo por inyección (N = 3 estudios, 1 positivo, 2 ninguna asociación)
evidencia insuficiente para apoyar la efectividad de la provisión de jeringas a través de furgonetas móviles en la prevención de infecciones por VIH (N = 1 estudio, 1 negativo)
Efectividad desconocida
anfetaminas, opiáceos
reducir las enfermedades infecciosas, reducir las conductas de riesgo
Community distribution of naloxone was the focus of a systematic reviews of economic evaluations (Cherrier et al., 2022, 10 studies, one cost-effectiveness analysis, eight cost-utility analyses, and one cost-benefit analysis) and results showed that:
all studies concluded that community distribution of naloxone was cost effective, with an incremental cost-utility ratio range of $US111-58,738 (year 2020 values) per quality-adjusted life-year gained.
Education and naloxone distribution was found in an umbrella review of systematic reviews (Razaghizad et al., 2021, 6 SR containing 87 unique studies) effective in:
En una revisión sistemática de 21 estudios (EMCDDA, 2015) se ha comprobado que las intervenciones educativas y de formación complementadas con naloxona para llevar a casa son efectivas en:
la disminución de la mortalidad relacionada con las sobredosis (1 estudio de series temporales interrumpidas, N = 2912, RR ajustado 0,54, IC del 95%: 0 a 0,76).
A systematic review with meta-analysis (Tinner et al., 2022, 66 studies) assessed the effects of individual-, family- and school-based interventions to prevent multiple risk behaviours relating to alcohol, tobacco and drug use in young people aged 8-25 years. Results found that:
for targeted school-level interventions, there was low quality evidence of no or a small short-term benefit: alcohol use (OR 0.90, 95% CI: 0.74-1.09), tobacco use (OR 0.86, 95% CI: 0.66, 1.11), cannabis use (OR 0.84, 95% CI: 0.66-1.07) and other illicit drug use (OR 0.79, 95% CI 0.62-1.02).
Technology-based interventions for women between 18 and 44 years old were found in a systematic review with meta-analysis (Hai et al., 2019, 15 studies, N = 3 488) to have an effect when compared to control conditions in:
reducing substance use (alcohol and/or drugs) in the short term (follow-up ranged from 2 to 6 months) (d = 0.19, 95% CI = 0.02, 0.35, 13 studies)
The effect size estimates calculated separately for alcohol use and illicit drug use were 0.13 and 0.30 respectively and neither was statistically significant possibly due to low power of the studies.
Interventions examined included brief interventions modeled after the motivational interviewing approach or involving periodically sending participants text messages to provide educational information to reduce substance use.
Technology-based (web or computer) motivational and psycho-education interventions and cognitive enhancement therapy were found in a systematic review without meta-analysis (Tatar et al, 2020, 8 studies) to have no significant effect in:
reducing cannabis use, abstinence or dependence severity in patients with psychosis
Una revisión sistemática sin metaanálisis (Lin et al 2019, 13 estudios) no encontró ninguna evidencia de efectividad de las intervenciones de tratamiento suministrado por telemedicina (psicoterapia o farmacoterapia) para trastornos de uso de sustancias.
Los estudios examinados sugieren que este tipo de intervención es una alternativa eficaz, especialmente cuando el tratamiento presencial está menos disponible, pero se necesita más investigación sobre su efectividad.
Efectividad desconocida
alcohol, opiáceos, tabaco
mejorar los resultados del tratamiento, reducir el consumo de sustancias
When compared to treatment as usual therapeutic communities in prison and aftercare were found in a systematic review (Perry et al., 2019, 13 RTCs, N = 2 606) to have a moderate effect in:
reducing re-incarceration rates (RR 0.40, 95% CI 0.24 - 0.67)
reducing involvement in subsequent criminal activity (RR 0.67, 95% CI 0.53 - 0.84)
En una revisión sistemática sin metaanálisis (Galassi et al., 2015, 14 estudios, N = 8.245) se halló que las comunidades terapéuticas en prisión (incluidos los programas de postratamiento o de transición y las opciones asistenciales denominadas “tratamientos alas libres de drogas”) eran más efectivas que las condiciones de control en:
reducir las tasas de vuelta a prisión (5 estudios de 7 encontraron resultados significativos)
reducir o prevenir las recaídas en el abuso de drogas (7 estudios de 9 hallaron resultados positivos)
Posiblemente beneficioso
opiáceos
reducir las tasas de reincidencia carcelaria, reducir las recaídas
Therapeutic communities were analysed in a narrative systematic review (Vanderplasschen et al., 2013). While the review found some positive impact of TC on legal outcomes, overall it did not find any significant effects in:
The Therapeutic Workplace (TW) is a motivational intervention that uses access to employment and wages to promote therapeutic behavioral changes. TW is one of the interventions/programmes aimed at improving employment outcomes evaluated in a narrative review (Magura et Marshall, 2020, 14 studies).
The review showed no significant effect on:
average monthly days employed and employment outcomes in general
The other interventions reviewed are: Individual Placement and Support (IPS), Customized Employment Supports (CES), Drug Court employment interventions, Job Seekers Workshop (JSW).
En una revisión narrativa (Calafat, Juan y Espíritu, 2009) se halló que los programas de conducción y alcohol dirigidos a entornos recreativos que abarcan la formación obligatoria para todos los dispensadores de alcohol y propietarios/gerentes se hallaron:
reducciones estadísticamente significativas de los accidentes de tráfico nocturnos de vehículos individuales (aquellos con altos porcentajes de implicación del alcohol).
En dos revisiones sistemáticas (Jones et al 2010; Ker y Chinnock, 2008) y en una revisión narrativa (EMCDDA, 2012) se halló que la formación obligatoria de dispensadores resultaba en:
reducciones en accidentes nocturnos de un solo vehículo y accidentes relacionados con el alcohol (23% al final del tercer año).
En una revisión sistemática (Bolier et al 2011) se halló que las intervenciones con dispensadores de alcohol tenían efectos significativos en:
la reducción de accidentes de tráfico (resultados narrativos).
Dos revisiones sistemáticas (Calafat, Juan y Espíritu, 2009; EMCDDA, 2012; Bolier et al, 2011; Jones et al 2010) hallaron que la formación presencial de quienes sirven alcohol , -cuando se acompaña de un apoyo de la gestión fuerte y activo, evaluado en dos relatos- era efectiva en:
la reducción del nivel de intoxicación en los clientes de los bares (sólo resultados narrativos).
La reducción del porcentaje de clientes con BAL ≥ 0,08 (reportado por los autores como significativo, sólo resultados narrativos).
In a meta-analysis including 8 randomized clinical trials which evaluated the effect of tramadol for the treatment of opioid withdrawal and used an opioid withdrawal scale to assess the change in opioid withdrawal symptoms was found:
no significant difference between tramadol and comparators like placebo (SMD: -1.12; 95%CI: -2.69 to 0.45) buprenorphine (SMD: -0.21; 95%CI: -0.43 to 0.01), clonidine (SMD: -0.26; 95%CI: -0.55 to 0.02) and methadone (SMD: -0.84; 95%CI: -1.78 to 0.10).
There were no significant differences in treatment retention at the end of studies between tramadol and comparators.
The efficacy of tramadol in reducing opioid withdrawal symptoms is not significantly different from comparators with low certainty of evidence against placebo, moderate against methadone, whereas with high certainty of evidence against buprenorphine and clonidine.
A narrative systematic review (Özgen et al., 2021) investigated the treatment options of adolescents with attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) and comorbid substance use disorders (SUD) and overall found that there is very limited evidence of treatments for this comorbidity and does not allow for strong recommendations. Specifically:
pharmacological treatment - none of the trials in this comorbid adolescent population showed a robust between-group effect of treatment on either ADHD or SUD
psychosocial treatment - no randomized trials or meta-analyses have been conducted to date in youth with concurrent ADHD and SUD
Unknown effectiveness
co-morbidity, not-drug specific
improve mental health outcomes, improve treatment outcomes
A systematic review with meta-analysis (Tinner et al., 2022, 66 studies) assessed the effects of individual-, family- and school-based interventions to prevent multiple risk behaviours relating to alcohol, tobacco and drug use in young people aged 8-25 years. Results show that:
universal school-based interventions are likely to have little or no short-term benefit (up to 12 months) in relation to alcohol use (OR 0.94, 95% CI: 0.84, 1.04), tobacco use (OR 0.98, 95% CI: 0.83, 1.15), cannabis use (OR 1.06, 95% CI: 0.86, 1.31) and other illicit drug use (OR 1.09, 95% CI: 0.85, 1.39)
Virtual Reality was found in a narrative systematic review (Segawa et al., 2020) to have heterogenous results and no conclusive effect in:
reducing craving (studies focused on nicotine, cocaine, alcohol, cannabis, gambling)
However the same review found VR applications to be an effective alternative to in-vivo techniques in triggering cue-reactivity in adult individuals in both substance use disorders and behavioural addictions. In addition, the authors concluded that including coping mechanisms to VR-based interventions may add efficacy in terms of craving reduction.
Virtual Reality is identified in the review as a Human-Computer Interaction platform based on immersive simulations of realistic environments.
A more recent narrative systematic review (Taubin et al., 2022, 5 studies, focus on tobacco) assessed the effect of virtual reality therapies on substance use disorder and arrived at the same conclusions:
no clear evidence of effect in reducing craving, mood outcomes, anxiety and depression.
Work-based interventions were evaluated in a narrative systematic review (Morse et al., 2022, 39 studies) and found no evidence of effect in treating and preventing substance use. More specifically:
Workplace health promotion interventions could reduce alcohol consumption, but the quality of the evidence is low: out of seven interventions on health promotion, five found statistical significance. However, more research is needed due to the low quality of the studies and the lack of a control group.
Workplace-based psychosocial and e-health interventions might not be effective. Most studies reported weak statistical evidence.
The authors discussed that the main difficulties of implementing workplace interventions are a lack of engagement in online interventions, male employees' hesitation to seek help, and confidentiality issues.